Las exenciones médicas que tienen los tenistas con enfermedades crónicas genera críticas entre quienes no las disfrutan. La apuesta por la normalización de las patologías raras choca con la supuesta picaresca del deporte de alta competición. Verdasco tendrá que cumplir la sanción de 2 meses sin jugar por no haber informado de que iba a continuar tomando un fármaco para tratar su TDHA, lo que no le impedirá acudir al Open de Australia a principios de 2023.
Esta semana nos hemos enterado de la sanción impuesta por la Unidad de Integridad del Tenis, organismo responsable de velar por la limpieza en nuestro deporte, a Fernando Verdasco por consumo de Metilfenidato. La noticia ha cobrado mayor resonancia por encontrarse el tenis inmerso en su período de vacaciones y estar todos necesitado de noticias que llenen los espacios del tenis.
El tenista madrileño ya ha hablado en varias ocasiones de que padece Trastorno de Déficit de Atención desde que era pequeño. Verdasco reconoce que ha luchado mucho contra la enfermedad desde los primeros problemas de concentración de su época estudiantil. Durante su carrera deportiva ha tirado de la ayuda de psicólogos y, por supuesto, de tratamiento químico. De esta forma, ha sido como, el propio Verdasco ha reconocido haber logrado vencer a la enfermedad.
Quizá el episodio más relevante de este proceso ocurrió durante el Abierto de Australia de 2019, ante Marin Cilic. Partido de tercera ronda con dos sets arriba para el español cuando le invadieron las preguntas sin respuesta que suelen anunciar la crisis mental. Una doble falta en una bola de partido del cuarto set rememoró un pasaje semejante en la semifinal de 2009 ante Nadal en el mismo foro. Verdasco volvió a caer y, aunque ninguno éramos capaces de explicar semejantes bloqueos en un jugador de su nivel, el saber posteriormente que padece Trastorno por Deficiencia de Atención e Hiperactividad (TDAH) explica bien a las claras el origen de estos recurrentes lapsus.
Verdasco ha aceptado con deportividad la sanción de dos meses por doping involuntario. Total, coincide con los dos meses de inactividad tenísticas, así que no le impedirá empezar la temporada con total normalidad.
Lo que podría quedarse en mera anécdota en medio del desierto informativo de estos meses de descanso ha cobrado protagonismo gracias a las declaraciones de jugadores como Opelka y Kyrgios. El norteamericano apela al coladero que supone la ingesta de productos que pueden favorecer el rendimiento que se produce gracias a la aceptación de este tipo de tratamientos. La picaresca está servida. Muchos jugadores, aunque no sabemos ni quienes ni cuantos, toman medicamentos contra el TDAH, pero realmente lo hacen para mejorar su concentración, no para mejorar sus problemas de atención e hiperactividad, con los problemas éticos que esto plantea.
Verdasco ha declarado en alguna ocasión que se considera ya capacitado para manejar su condición exitosamente, como una curva de aprendizaje importante en su vida y su carrera deportiva, pero muchos deben pensar que el Metilfenidato, medicamento por el que ya fue sancionada Sharapova, mejora su rendimiento más que aplaca los problemas que pueda provocar el TDAH. Los datos actuales le dan la razón a Fer porque no pisa el top 100 desde la primavera de 2021, por lo tanto, actualmente no le está favoreciendo mucho.
La guinda al pastel la ha puesto el perejil de todas las salsas, el excéntrico Nick Kyrgios, íntimo enemigo del madrileño, que ha manifestado en su twitter no extrañarse, en absoluto, de la sanción. La guerra entre ambos viene de lejos y cuenta su última batalla de 2019 cuando el australiano declaró que Verdasco era «el jugador más arrogante de la historia».
El debate está servido. Por eso dejamos algunas cuestiones para que opinéis en la sección de «Comentarios» de este artículo: ¿se debe aceptar en el deporte de élite recibir tratamientos para enfermedades congénitas que puedan alterar el rendimiento? ¿los afectados por enfermedades que necesitan tratamientos crónicos deben ser apartados de las competiciones profesionales? ¿los deportistas fingen dolencias para encubrir el doping?
El olvido de Verdasco a la hora de notificar a la ATP que seguía tomando Metilfenidato ha abierto la caja de Pandora del dopaje legal y de las exenciones médicas. La regulación debe ser rígida y tajante con los tramposos, ahora bien, seamos conscientes de que en el tenis los beneficios que se pueden obtener de la química deben unirse a la calidad innata del tenista, la estrategia planteada y al equilibrio mental alcanzado. Por eso, no nos rasguemos las vestiduras ni seamos apocalípticos en las informaciones. La norma está para cumplirse, pero en el tenis, no sólo hay que parecer bueno para ganar, también hay que serlo.
1. ¿Se debe aceptar en el deporte de élite recibir tratamientos para enfermedades congénitas que puedan alterar el rendimiento?
En mi opinión y si hablamos específicamente de deporte profesional de élite,. si el tratamiento para la enfermedad que sea, lleva implícito una posible ventaja en el aspecto físico, no debería permitirse.
2. ¿Los afectados por enfermedades que necesitan tratamientos crónicos deben ser apartados de las competiciones profesionales?
Para depurar las conductas y sanear el posible engaño… estos afectados no deberían estar en el mismo circuito de la élite profesional.
3. ¿Los deportistas fingen dolencias para encubrir el doping?
La picaresca y la trampa, residen en la condición humana.
Desde un punto de vista médico, parecería contraproducente dar anfetaminas a un paciente con hiperactividad. Irónicamente, este tratamiento es el que aplaca el trastorno y aumenta la concentración. No obstante, no podemos juzgar el efecto de un fármaco sobre una persona sana vs enferma, ya que pueden ser diametralmente opuestos. Igual el foco habría que ponerlo sobre los diagnósticos para ser muy exhaustivo en los reconocimientos médicos y evitar la picaresca previamente mencionada.