
Un mal comienzo de partido del murciano lastra sus opciones para pasar a semifinales. El agónico tie-break de la cuarta manga, en la que desaprovechó un set-ball, coloca al alemán por segundo año consecutivo, como finalista de Roland Garros
Un alemán con ansias de revancha, y bastante molesto por las decisiones que Roland Garros ha tomado a favor de la nueva sensación del tenis, se ha colado en la semifinal del Grand Slam de la tierra por segundo año consecutivo. En frente, un joven murciano que con tan sólo 19 años era el principal favorito no sólo de este primer cuarto de final, sino para ganar el torneo.
Pero como ocurre en la vida misma, la experiencia es un grado y el germano de 25 años ha tirado de los galones que otorgan la edad para arrasar con su presencia en los dos primeros sets. La altura de la bola, el servicio letal y el sol del primer turno de la Philippe Chatrier eran los ingredientes perfectos para que no apareciera Carlitos por ninguna parte: 6-4, 6-4. Totalmente desenchufado de su tenis habitual, Alcaraz no cogía su derecha ni era capaz de sorprender con sus magistrales dejadas a un Zverev más ágil que nunca.
A todos nos hubiera quedado un mal sabor de boca si no hubiera reaccionado Charly. Fiel a sus principios perdía, pero, arriesgando todas y cada una de las bolas. De repente, todo cambió. Con el 5-4 del tercero para el murciano, Shasha perdió la efectividad en el servicio y Alcaraz cogió la derecha para restar muy profundo.
El quinto transcurría por los mismos derroteros que el cuarto, pero en esta ocasión fue Zverev el que rompió para poner 5-4 en el luminoso y sacar para llevarse el partido. Pero ahí sacó su raza el murciano para forzar la muerte súbita. Indomable al desaliento, Carlitos dispuso de una pelota para firmar tablas, pero el jaque del jugador de Hamburgo resultó letal.
A las puertas del quinto set nos ha dejado Carlitos Alcaraz. Un revés que se ha quedado en la cinta coloca al menos favorito de los cuartofinalistas de la parte alta del cuadro en las semifinales. En tan sólo un mes, Shasha ha pasado de salir llorando de la pista en Múnich tras su derrota ante Rune, caer con claridad ante Alcaraz en la final de Madrid y perder en semis de Roma ante un Tsitsipas que ya no está aquí. Todo es muy variable en el tenis, pero la montaña rusa del alemán me hace pensar que Zverev no será tan gigante en las semifinales que habrá de jugar ante Djokovic o Nadal.