Carlos Alcaraz y Juan Carlos Ferrero han anunciado su separación por diferencias en la filosofía de trabajo, tras siete años de relación profesional. En este tiempo, Ferrero ha sido el entrenador que ha llevado a Alcaraz a ganar 24 títulos, 6 de ellos Grand Slams, ejerciendo sobre él una importante labor formativa dentro y fuera de la pista. La pareja, que empezó a trabajar en 2018, cuando Carlitos era sólo un adolescente con un prometedor futuro, lo deja en lo más alto, con el murciano como actual nº1 de la ATP. Aunque las explicaciones que han dado los protagonistas coinciden en que la decisión se ha tomado de mutuo acuerdo, sorprende que Ferrero haya apuntado a que le «hubiera gustado seguir». Por su lado, Alcaraz le ha agradecido su labor con un emotivo mensaje: «Gracias por haber hecho de sueños de niño, realidades». Samu López continuará como único entrenador del murciano, al menos, hasta el Open de Australia.
Todo el mundo, a lo largo de su vida, ha sentido o sentirá el peso del desamor. Las rupturas son una constante que forman parte del ciclo de la vida. Este camino universal que hoy han empezado a transitar Juanqui y Carlos ya ha sido recorrido por otros para demostrar la transitoriedad de la vida. Los siete felices años de relación dejan una descendencia, en forma de títulos, que ninguno de los dos podrá olvidar jamás. Ahora, ambos buscarán nuevas parejas con las que reafirmar su identidad, pero siempre tendrán presente lo felices que han sido juntos.
Los comunicados que ambos han escrito en sus respectivas redes sociales coinciden en los agradecimientos y subrayan lo importante que han sido el uno para el otro, dentro y fuera de la pista. La aceptación de la ruptura es un primer paso para encontrar nuevos objetivos que ambos sabrán manejar con la eficacia que acostumbran. Todo, hasta esto que hoy nos tiene inquietos, pasará y sólo el tiempo nos dirá si fue para mejor o para peor. En cualquier caso, aunque nosotros no lo supiéramos, ellos sí sabían que la ruptura era irremediable.
Hoy estarán tristes, pero también liberados de haberse soltado de una relación que, tras el período de formación, se estaba volviendo tóxica. La llegada de Samuel para unir a la pareja ha demostrado que tres son multitud y Carlitos se ha decantado por el alicantino. Sería bueno que todos analizáramos esta ruptura como el ocaso de una relación que nunca es estática, como un final que no tiene que ser visto como un fracaso, sino como la última etapa de un proceso de aprendizaje.
La de esta pareja se podía definir como una unión de éxito. Ahora, acaba en ruptura por culpa de una visión diferente del futuro de la carrera deportiva de Carlitos. La idea de Ferrero es continuista, obsesionado por mantener la exigencia máxima y siendo inflexible a la hora de otorgar esas desconexiones temporales que Alcaraz, y sobre todo su entorno, consideran tan necesarias. Las diferencias vienen arrastrándose desde hace años, pero los buenos resultados han hecho que la decisión se haya pospuesto hasta hoy. En la toma de decisión, también ha influido la excelente adaptación de Samu López a los gustos del murciano, quien en 2025 ha vivido su primera temporada como segundo entrenador.
El poeta chileno Pablo Neruda decía aquello de «es tan corto el amor y tan largo el olvido» que, mucho me temo que, estos 7 años de pasión desenfrenada, llenos de éxitos deportivos y personales para ambos, pronto acabarán añorándolos. Pero también deben saber los dos que, si se les les ha acabado el amor, ha sido de tanto usarlo. Y eso no se olvida.
Las rupturas, siempre son dolorosas y no menos por esperadas o, deseadas.
Solo el tiempo permitirá analizar que tanto por ciento de logros deportivos, corresponden a cada uno pero lo cierto es que esta primera etapa tanto personal como deportiva han dejado en ambos unos logros difícil de superar, dejemos que la etapa que ahora comienza se desarrolle y, confiemos que no decaigan los resultados.
A diferencia de esta ruptura, en nuestro día a día, continuamos sin que se nos conceda la ruptura de esa unión antinatura con la que un grupo de indignos se encuentran mangoneando el presente y el futuro de toda una nación, pero eso es otra historia!!!!!
La verdad ésta ruptura ya se veía como poco a poco Ferrero no le gustaban cosas de Alcaraz dentro y fuera de la pista quizás porque una cosa no es muy compatible con la otra. Esperemos todo sea para bien y sigamos disfrutando del buen Tenis.
Muy buen artículo, querido Fran: la verdad, la noticia me ha pillado por sorpresa, no me la esperaba así de sopetón, porque últimamente no se ha oído nada de malos rollos entre los dos, y sobre todo con la excelente temporada de Carlitos, siendo además nombrado Juanqui y Samu mejores entrenadores 2025. Pero algún día tenía que ocurrir, como dice el dicho renovarse o morir, seguro que los dos triunfarán en sus nuevos proyectos. Gracias Juanqui!!!!!!
Me quedo con dos reseñas que nos expones:
1. «Mutuo acuerdo, sorprende que Ferrero haya apuntado a que le hubiera gustado seguir»… Es evidente que están en su derecho de guardarse lo que consideren ellos, como asuntos personales que realmente son, pero está claro que podría haber problemas de peso, tanto de como deben plantearse las jornadas de entrenamiento, el entorno personal del tenista y hay quien apunta la posibilidad de algún desacuerdo de perfil económico.
2. «Una relación que después de la formación, se estaba volviendo tóxica»…. A saber las causas de esa toxicidad!!!