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Federer deja huérfano el trío de estrellas del tenis al concretarse su retirada en una entrañable jornada inicial de la Laver Cup. El suizo y Nadal rompen a llorar tras perder el partido de dobles ante Tiafoe-Sock en una eliminatoria que queda en tablas.


Estábamos acostumbrados a verlo llorar. Sus lágrimas en la entrega de trofeos del Open de Australia de 2009 ya nos enseñaron la impotencia que brotaba desde lo más sincero de su alma, pero también, su hemorragia emocional era la antesala de ese espíritu de lucha y superación que pronto concretó en nuevos trofeos y que, aunque nunca nadie se preocupó en destacar por la sublime belleza de su juego, Federer también era un obrero de este bendito deporte. Pero lo de hoy de Roger Federer ha sido diferente, esta noche ha llorado porque no volverá nunca más a acariciar la pelota con su elegante revés a una mano. El suizo no ha podido contener la emoción al saludar a su rival tras el punto final, al apretar por última vez la mano de Lahyani, al guardar en su raquetero toda una vida de trabajo, esfuerzo, superación y muchos éxitos.

Las incontrolables lágrimas de Roger se han desbordado por las ramblas de su rostro en cuanto, Jack Sock, ha dado por terminado el partido con una derecha paralela. Ahí, el verdadero Federer ha quedado a la intemperie, desprotegido ante el mundo entero como un ser con una sensibilidad especial, un deportista que ha cuidado su deporte y ha exportado valores que ya nunca se podrán separar ni del tenis ni de la marca Roger Federer.

Federer llora junto a su amigo Rafa Nadal

Se cierra una etapa, la del Big3, un trío de categoría que ha marcado una época en este deporte. Federer ya es un exmiembro de este grupo, el primero que abandona y que cede la lucha por el GOAT a Nadal y a Djokovic, pero lo que nunca podrá abandonar es su legado de clase infinita y señorío absoluto que, eso sí, adorna con un palmarés que para sí quisieran todos…salvo los otros dos monstruos que continúan en la lucha.

El helvético se lleva la mochila llena. A los ya suficientemente cacareados 20 Grand Slams hay que sumar su récord como nº. 1 más veterano (36 años en 2018) y más semanas consecutivas como nº. 1 (237) en toda la historia del Ranking ATP. Roger se lleva un equipaje de 103 títulos y 1.251 victorias, el segundo en la Era Abierta tras los 109 y 1.274 de Connors. Lo que no le cabe en ninguna maleta ni puede colocar en vitrina alguna es no haberse retirado jamás de un partido (1.526 individuales y 223 dobles). Como récords menores ganó 41 partidos seguidos (2006-07), alcanzó 17 finales consecutivas (2005-06), logró 24 victorias seguidas en finales (2003-05), venció 24 partidos consecutivos vs. Top 10 (2003-05) y sumó 65 triunfos seguidos sobre hierba (2003-08). Eso es todo lo que se lleva, casi tanto como lo que nos ha dejado.

El entorno hoy no tenía importancia. ¿Qué más da que estuviéramos en Londres? ¿A quién le importa que fuera en la Laver Cup? ¿Quién se acuerda ya de que cierra su carrera con una derrota? Este día de la Merced de 2022, en el que Jack Sock cumple 30 años y hemos dado la bienvenida al otoño más difícil de cuantos nos tocará vivir, nunca podremos olvidar que un virtuoso de la raqueta dejó de acariciar la pelota con esa sensibilidad que sólo tienen aquellos que son capaces de llorar en una pista para obligar a cerrar el techo de toda una vida de tenis.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

5 comentarios en «SE ACABÓ EL BIG-THREE»
  1. Bue artículo como SIEMPRE
    Se nos va con lloros una de las glorias sempiterna de este grandioso deporte del Tenis y nos deja a los aficionados con ese lloro de no poder continuar disfrutando en vivo y directo de su maestría dentro del espacio de juego… Pero tenemos el recuerdo en nuestra retina y.., siempre podemos echar mano de las grabaciones de su trayectoria
    GRACIAS ROGER ???

  2. Menos mal que el Big Three nos ha ido allanando el camino de la despedida desde hace tiempo. La lesión de Federer, la dosificación de Rafa y la vacuna de Aquiles de Nole han hecho que cada vez les viéramos menos y que se atenúe el dolor de su marcha. Uno tras otro, la luz de estas estrellas se irá apagando, pero su brillo será eterno.

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