El suizo anuncia su retirada tras más de tres años apartado de las pistas por las lesiones en sus rodillas. Con 20 Grand Slam ganados, Federer jugará la Laver Cup, torneo que organiza él, como colofón a una carrera deportiva marcada por el éxito y la admiración.


Este jueves, 15 de septiembre, estábamos entretenidos con la celebración de los 50 años de nuestra reina Letizia, y soportando el enésimo paseo del cuerpo de la reina de Inglaterra por toda la Gran Bretaña, cuando otra noticia de monarcas nos ha sorprendido a todos. Sin duda, algo que nunca hubiéramos querido leer: la retirada del tenis de Roger Federer, el verdadero rey de este deporte. Si el tenis fuera un arte, hoy se nos estaría yendo Leonardo da Vinci. Toda la opinión pública, con un mínimo de criterio, coincide en señalar que se trata de la personalidad más grande y de mayor reconocimiento que ha tenido el deporte de la raqueta en toda su historia. Hoy, después de tres años de lucha con las lesiones, ha anunciado que dejará la competición tras la Laver Cup. A los 41 años se despide del tenis con 20 Grand Slams a sus espaldas, 103 títulos ATP, 6 Masters Finals, una Copa Davis, 5 años acabando como nº1 de la clasificación ATP, una medalla de plata en los JJOO de Londres y un oro en Pekin en la categoría de dobles. Su impresionante palmarés sólo es superado por su elegancia, su señorío y su ejemplar comportamiento dentro del circuito, para quienes el suizo ha sido la guía en la que se han mirado todos sus rivales.

Hay deportistas que son tan grandes que superan las fronteras de su nacionalidad. Los verdaderos aficionados del tenis ven a Roger como un jugador supranacional, de otra dimensión, representante del deporte y del saber estar en una cancha. El suizo no sólo cuenta con ese reconocimiento mundial allá por donde va, sino también con el de sus compañeros de profesión, con los que ha sabido crear lazos de admiración y respeto sin dejar de lado la más encarnizada rivalidad en la pista. Pero no siempre fue así. Los inicios de Roger no fueron fáciles. Con apenas 20 años su personalidad rebelde le jugaba una mala pasada en cuanto las cosas no iban bien. Canalizar esto no fue fácil. Las raquetas volaban cada vez que fallaba un golpe importante. Esa fue una de las primeras materias que tuvo que mejorar, porque, Federer también sufrió para llegar hasta el Olimpo del tenis. A nadie le regalan nada ni aunque partas con la ventaja de esa calidad innata que él atesora.

Los inicios de siglo XXI, con el ocaso de las carreras de Sampras, Agassi o Hewitt, colocaron a este suizo al frente de la clasificación del tenis y con un horizonte despejado para alcanzar los más altos logros. En 2007 ya contaba con 12 Grand Slams por tan sólo 3 Roland Garros de Nadal y ningún Major de Djokovic. Parecía que la perfección había llegado, pero la rivalidad llamó a su puerta, y por partida doble, para mejorar la precisión de este reloj suizo. Federer se apoyó en Nadal y Djokovic para conseguir mejorar su juego y convertirse en un Rolex del tenis, la quintaesencia de este deporte. Así vinieron los 8 Grand Slams restantes.

El más carismático de cuantos jugadores ha habido, apenas se retira con récords en su estadísticas. Connors atesora más torneos ATP que el suizo, Nadal tiene más Grand Slams, Djokovic más semanas como nº1. Tenemos que irnos a Wimbledon para encontrarlo liderando una clasificación, con 8 trofeos allí. En el All England Tennis Club consiguió el suizo sus más grandes éxitos, pero también sus más dolorosas derrotas. En la final de 2008, en el considerado mejor partido de la historia del tenis, perdió 9-7 en el quinto ante Rafa Nadal. O la final de 2019, en la que cayó ante Djokovic en un tie-break del quinto set, tras llegar a 12-12 en juegos. Esa fue la última oportunidad que Federer tuvo para lograr un grande.

Este obituario laboral no puede pasar por alto su otro torneo talismán, el Open de Australia. En Melbourne alcanzó 6 victorias, aunque ahora, lo que todos recordamos, son las lágrimas en la recogida de premios de la final de 2009, tras caer ante Rafa Nadal. La competitividad y el afán de superación de Roger han sido infinitos y estas dolorosas derrotas las convirtió en impulsos para recuperar la senda del éxito.

El USOpen también le dio grandes alegrías. Consiguió ganarlo cinco veces consecutivas, entre 2004 y 2008. A partir de ahí, las pistas de Flushing Meadows se le negaron. En 2009 fue Juan Martín del Potro, quien le apeó de su sexta victoria seguida y, en 2015, cuando cayó ante un Novak Djokovic en el apogeo de su carrera deportiva.

Roger sobre tierra batida sufrió las embestidas del mejor jugador sobre esta superficie de todos los tiempos: Rafa Nadal. Hasta en 4 ocasiones el tenista español le negó el título a su amigo Roger, con severas derrotas como la de 2008, en la que el helvético sólo pudo hacer 4 juegos en todo el partido. Aún así, en 2009, el suizo supo aprovechar la oportunidad que le brindó Soderling, quitando de en medio al balear, para conseguir su único trofeo en Roland Garros. Federer cerraba el círculo de de los Grand Slams. Con todo y eso, sus actuaciones sobre el polvo de ladrillo no eran inferiores a las de sus rivales más adaptados a esta superficie. Sirva como botón de muestra su triunfo en las semifinales en París de 2011 ante Djokovic, en lo que ha sido el mejor partido en tierra del suizo.

Su rivalidad con jugadores como Rafa Nadal y Djokovic es equiparable a otras grandes de la historia del deporte, colocándose al mismo nivel que la de Senna-Prost, Karpov-Kasparov, Bird-Magic, McEnroe-Borg, Cristiano-Messi… Sin duda, esta circunstancia ha hecho mejorar a los tres. Con el español, además, le une una extraordinaria amistad fuera de la pista que ha servido para engrandecer la figura de ambos y, por ende, del tenis.

Federer se va, el tenis despide a un emblema de este deporte. La demora en su recuperación le alejaba del circuito torneo tras torneo. El relevo de jugadores como Alcaraz ya está aquí. Su actuación en el USOpen seguro que ha influido para darse cuenta de que es imposible que retomara el ritmo de competición. A diferencia de Murray o Wawrinka, Federer no puede vagar por los torneos cayendo en primera ronda ante jugadores de nivel medio. Sería ensuciar su hoja de servicios.

Su estilo pertenece al tenis de salón, ese en el que no necesitas al toro rival para deleitarte con una volea perfecta, un saque abierto o un revés a una mano que busca un ángulo imposible. Ahora sólo nos quedarán los videos como un museo en el que saciar nuestra necesidad de belleza. El que inventó el tenis seguro que lo hizo pensando en alguien que lo jugaría como lo ha hecho Roger Federer. Su figura, siempre bien colocada, nos hacía pensar que todo era muy fácil. El tenis echará de menos a este suizo de aspecto serio y elegante que nos hizo disfrutar sin importarnos banderas, ideologías o confesiones. Todos los amantes del tenis hoy estamos un poco más tristes porque, en el fondo, todos éramos también de Federer.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

5 comentarios en «FEDERER PONE FIN A UNA ÉPOCA DEL TENIS»
  1. Así es amigo Fran, toda una personalidad del TENIS mundial, competidor, educado, amigo y todo un profesional en colocación y golpes(no estacazos) con un trato esquisito en pista. Bueno todo empieza y tiene su final. Gracias por lo que nos ha dado

  2. Hoy el deporte del tenis y los aficionados celebran el haber disfrutado de esa grandeza que un jugador como Roger Federer ha dado a este deporte.
    Todo en esta vida llega a término y, cuando alguien como este ser «casi sobrehumano», decide abandonar con lo que durante tanto tiempo nos ha estado deleitando no tenemos por menos que agradecer los buenísimos momentos que nos ha regalado tanto dentro de las pistas, como fuera de ellas con su educación y buen hacer… Gracias Roger

  3. El otro día mi hijo cuando escuchó que se retiraba Federer me dijo: «Me da pena cuando se retira alguien tan grande.». Y yo sólo tuve que asentir con la cabeza, pero lo más significativo de la grandeza de Federer es que mi hijo sólo habla de oídas porque realmente por su edad no le ha visto jugar.
    Federer es PID (Patrimonio Internacional del Deporte). Roger es de esos deportistas que todo el mundo quiere seas de donde seas: como su amigo y rival Nadal, Pau Gasol, Modric, Iniesta y otros tantos deportistas que son ejemplo generación tras generación.
    ¡Gracias Federer!

  4. Probablemente el tenista más elegante que mis ojos han visto y que jamás verán. La amistad-rivalidad con Nadal ha sido memorable. Una pena que Nole no haya estado a la altura y su mal perder haya hecho que fuera el patito feo de los tres. Se va un grande, pero que bueno haber sido coetáneos para haberlo disfrutado.

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