Por segundo año consecutivo, la Copa Laver sale de Europa. La ausencia de los primeros clasificados del ranking, la falta de interés y la extraordinaria motivación del equipo del resto del mundo, todos del continente americano, por cierto, han acabado por humillar a una Europa que sólo ha ganado un partido en toda la eliminatoria. Ni el injusto sistema de puntuación, ideado para mantener la emoción hasta el último día, ha servido para ilusionar a un combinado europeo en el que faltaban Djokovic, Alcaraz, Medvedev, Rune, Sinner, Tsitsipas y Zverev.
Absoluto. Solemos calificar con este adjetivo todo lo que es total, abusivo dominante e incondicional. Hablamos del cero absoluto como la temperatura más baja posible, −273,15º C, en la que el nivel de energía interna impediría que las moléculas se movieran. Cuando nos referimos a la capacidad de identificar una nota musical sin la ayuda de otras de referencia, únicamente apelando a la memoria auditiva, lo llamamos oído absoluto. De la misma forma, cuando alguien vende sus principios, se opone a lo que el mismo dijo previamente, y a lo que sus predecesores siempre han mantenido, por el simple hecho de mantenerse en el cargo y sin importarle las consecuencias que esto pueda conllevar para la convivencia en nuestro país, lo denominamos desvergüenza absoluta. Pues bien, este fin de semana, en Vancouver, en el tenis también tenemos absolutos, en este caso el absoluto ridículo que ha hecho el equipo europeo en la Laver Cup al ante el combinado del resto del mundo.
La ausencia de siete de los 10 mejores jugadores del mundo, todos ellos europeos, deja bien a las claras el absoluto desinterés que algunos tienen por este tipo de competiciones. Si el año pasado, la atención mediática estuvo centrada en la retirada de Federer, que se produjo durante la edición de la Laver Cup de 2022, y que atrajo la flor y nata del tenis, este año, las ausencias han sido la nota predominante. Con un equipo desmotivado, en el que sólo Rublev y Ruud están en el Top10, los jugadores rojos, capitaneados por John McEnroe le han dado una buena lección de actitud y ganas a los europeos. El combinado europeo se vio sobrepasado el viernes en los cuatro duelos. La convocatoria de Monfils y de Fils no dejan de ser un brindis al sol. El primero colocado más allá del puesto 140 de la clasificación, parecía estar recibiendo el homenaje a una larga y extraordinaria carrera deportiva cuyo final empieza a recorrer ya el parisino. Su actitud en el partido que le enfrentó ante Aliassime así lo confirma. El francés estaba más preocupado por divertirse y dar espectáculo que otra cosa, en cambio, el canadiense sólo pensaba en sumar una victoria para su equipo. Ya lo pareció el año pasado, pero es que el equipo azul no acaba de tomarse en serio esta competición.
La jornada del sábado, con puntuación doble, era la ocasión propicia para resarcirse de los errores de la víspera, pero, un entregado Rublev sufrió la eficacia de Fritz en un partido en el que el ruso siempre fue a remolque. Sólo Ruud fue capaz de vencer a Tommy Paul en lo que acabó siendo la única victoria europea en el fin de semana. Ni Tiafoe, ni el dobles permitieron a los europeos evitar el escandaloso resultado al acabar la segunda jornada: 12-2.
El domingo se abrió con la ilusionante opción de los triples. Un pleno desde más allá de la línea de 6,25 daría la victoria a Europa, pero tenían que ganarse los cuatro partidos. Pronto se desvanecieron las esperanzas del Viejo Continente con la victoria en dos apretados tie-breaks de la pareja Shelton-Tiafoe contra Rublev-Hurkacz. Nadie en su sano juicio hubiera confiado en un ruso y un polaco luchando en el mismo bando. Uno no puede dejar de pensar que Rublev invadía constantemente el espacio del polaco en la pista…, como en 1939. De nuevo, absoluto fracaso que daba por terminada la competición: 15-2.
El veranillo de San Miguel nos aleja del cero absoluto, en la música reggetonera, tan de moda actualmente, hay pocos oídos absolutos, las ausencias de los mejores tenistas del mundo, todos europeos, han provocado el ridículo absoluto y, esta semana, si un milagro no lo remedia, presenciaremos la desvergüenza absoluta que pone el juego democrático en manos de los que quieren romperlo. Todo demasiado complicado para entenderlo sin perder la conciencia. Yo, por si acaso me tomaré unos vasitos de Vodka…, por supuesto, Absolut.
Absolutamente de acuerdo, ya no se entiende nada, en deporte los representantes de Europa, denotan falta de implicación y falta de…., digamos categoría tenistica, pero es lo que hay.
En política tampoco, al menos yo, puedo entender la sinrazón con la que nos dirigen hacia algo hasta ahora impensable…, pero es lo que hay y si te quejas es que vas contra la «digamos democracia», por no decir dedo…..,.
Pero es lo que hay, así que ajo y H2O.
En el aspecto tenistico volverán los jugadores a cumplir con sus objetivos, eso es seguro, olvidándonos de estos torneos cuyo invento tiene un fin claramente recaudatorio, en lo demás el fin es continuar y eso lo hacen por nuestro bien aunque a «creo», la mayoria no le hace ninguna gracia.
[…] Las renuncias de Sinner y Djokovic, la falta de la experiencia en un equipo sin Rafa y el mal estado de forma que atraviesa Rune dejaba a la luz un paisaje lleno de amenazantes nubes dispuestas a descargar toda su ira a las primeras de cambio en forma de Fritz, Tiafoe, Shelton, Cerundolo o Kokinakis. Y así fue. Este final de septiembre está siendo más de tormentas y fresco que de veranillo de San Miguel. El equipo dirigido por Bjorn Borg volvía a verse claramente superado por el equipo del Resto del Mundo, que dejaba todo listo para la puntilla en la última jornada. El milagro se definía con 3 victorias de cuatro partidos, que quedaban por disputar, en la última jornada, justo cuando la puntuación por partido ganado se disparaba. Europa volvía a estar al borde del ridículo absoluto. […]