Acabado el USOpen, llega la hora de hacer balance de lo que los Grand Slams suponen para el circuito y, en especial, para el Big3. Federer, Djokovic y Nadal tendrían menos Majors si se jugaran al mejor de tres sets. Sólo Thiem, Medvedev y Alcaraz han conseguido superar en torneos a 5 mangas a los más grandes, desde 2017.
Mientras seguimos contemplando los merecidos elogios que está recogiendo Carlos Alcaraz por su triunfo en el USOpen, me ha dado por pensar que no volveremos a disfrutar del tenis a cinco sets hasta la llegada del Open de Australia, o sea, hasta febrero de 2023. A mí, al menos, se me va a hacer largo.
Carlitos se ha pasado sobre las pistas de Flushing Meadows 23 horas y 39 minutos, récord de permanencia en el USOpen, con tres rondas consecutivas (octavos, cuartos y semifinales) llevando el partido hasta la quinta manga. De haberse disputado el torneo al mejor de 3 sets, ni Alcaraz hubiera ganado el Grand Slam norteamericano, ni la afición mundial hubiera disfrutado de partidos como el que disputó ante Sinner, ni a este deporte deberíamos llamarle tenis. Hoy hablamos acerca del tenis a 5 ó a 3 mangas.
No hay que olvidar, que de un tiempo a esta parte, concretamente desde 2007, sólo se juegan los Grand Slam al mejor de 5 sets. Este año, por lo tanto, con los 4 Grand Slams ya jugados, nos tendremos que conformar con partidos de 3 sets, en los que el tenis se convierte en un deporte muy diferente. En los torneos «normales» se penaliza cualquier pequeño error y se reducen las posibilidades de que el jugador pueda remontar. El ranking se estrecha y un momento de genialidad se puede perpetuar durante dos horas para sorprender a un jugador de mayor nivel.
Las razones que esgrimen los defensores del tenis express son exclusivamente mercantiles. Por decirlo en román paladino, lo que interesa es lo inmediato, lo rentable, el formato que sea controlado por las televisiones. El pim, pam, pum, como si fuera el estilo del tenis actual, consagrado a lo físico y olvidando la genialidad. El tenis al mejor de tres sets carece de la épica que le otorgan los maratonianos partidos que se alargan a cinco horas y los jugadores acaban con agujetas hasta en el cerebro.
Echando un vistazo a los resultados que se han cosechado en las dos últimas décadas, es fácil comprobar cómo el tenis a cinco sets ha favorecido a los mejores, esto es, al Big3. Entre Federer, Nadal y Djokovic han ganado el 81% de los torneos de Grand Slam jugados a 5 sets (63/89). Sin duda, una evidencia más de lo difícil que es vencer al Big3 cuando el partido se alarga. Esta misma temporada, Nadal y Djokovic han ganado 3 de los 4 majors que se han jugado. En el cuarto, sólo ha participado Nadal y, por lo visto, con mucho menos rodaje y motivación de lo que en él es habitual.
En cambio, si tenemos en cuenta los Master1000 desde 2007 en adelante, cuando se empezaron a jugar al mejor de 3 mangas, el porcentaje de triunfos del Big3 bajó hasta un 61,76%. Este dato refuerza la teoría de que sorprender en dos sets a un jugador de mayor nivel es viable, pero hacerlo cuando el partido se alarga más allá de las tres mangas se antoja una empresa de difícil ejecución para la que muy pocos están preparados…, al menos, mentalmente.

Por todo esto me he puesto a investigar qué hubiera pasado de haberse jugado estos Grand Slams al mejor de 3 sets. Para empezar hay que decir que de los 79 Grand Slams jugados en los últimos 20 años, sólo 16 no los han ganado los integrantes del Big3, pero ese número ascendería a 27 si éstos se hubieran jugado en formato corto de la competición.
Roger Federer
El suizo, que acaba de anunciar su retirada del tenis, termina su carrera deportiva como el tercer mejor jugador de todos los tiempos si al palmarés nos ceñimos, pero, para muchos siempre quedará como el más grande del tenis moderno. Su lucha fraticida con Nadal y Djokovic le otorgó un punto de lucha en su juego que para él no era innato. Sin duda, este hecho le hizo mejorar su nivel hasta alcanzar una cifra, 20 Grand Slams que, en su momento se antojaba imposible de alcanzar. Pero para un Federer en su mejor momento de forma las victorias eran inapelables. Eso se demuestra en que el helvético sólo hubiera perdido dos Grand Slams si no se jugaran al mejor de 5 sets: Wimbledon de 2012 en la ronda de dieciseisavos de final ante Benneteau y en su único Roland Garros en el que Tommy Haas y Juan Martín del Potro llevaron al quinto set al bueno de Roger.
Rafa Nadal
Prácticamente la misma fiabilidad en las victorias de Grand Slam tiene el balear. Nadal, con 22 majors en su haber, únicamente habría perdido 3 si tuviéramos que descontarle aquellos en los que hubiera caído por haber cedido dos sets a su rival. En el caso del manacorí se trata de Wimbledon de 2010, en segunda ronda ante Robin Haase y tercera ronda ante Petzschnerdel, Roland Garros de 2011 en el que Isner le sorpredió en 1ª ronda y la final del Open de Australia de 2022, ante Medvedev, del que aún no nos hemos recuperado.
Novak Djokovic
El serbio es, sin duda el más beneficiado cuando los partidos se alargan. Hasta en 6 ocasiones ha levantado dos sets en contra a lo largo de un Grand Slam para terminar ganando el torneo. En las semifinales del Open de Australia de 2012, Murray lo tenía contra las cuerdas, al igual que en la final de 2020 ante Thiem. En ambas ocasiones el serbio agradeció que el partido fuera a 5 sets. En Roland Garros de 2021, Djokovic levantó hasta en dos ocasiones un resultado muy adverso, contra Musseti en octavos y en la final ante un Tsitsipas que aún sigue lamentando la ocasión perdida. En Wimbledon, de forma consecutiva, 2014-2015, Cilic y Kevin Anderson ganaron dos sets a Nole y en el UsOpen de 2011 hubiera caído ante Federer en semis.

El tenis a 5 sets es necesario para mantener las esencias de este maravilloso deporte. Todos nuestros mejores recuerdos de partidos míticos están asociados a duelos que se fueron al quinto set: la remontada de Lendl a McEnroe en Roland Garros de 1984, Nadal vs Federer en Wimbledon de 2008 o, el mismísimo Medvedev-Nadal de este año en Melbourne. Todos ellos ofrecieron alternativas en el juego y en el marcador que provocaron la atracción del público y la competencia más absoluta de los jugadores.
Estos son los datos. Nadie puede intervenir ya en ellos. Ahora bien, las conclusiones que de ellos se saquen son libres. Por eso, querido lector te invito a que dejes en el apartado de «Comentarios», que encontrarás más abajo, tu opinión acerca de si prefieres el tenis a 5 ó a 3 sets; o si ampliarías el número de torneos que se juegan a 5.
El tenis al mejor de 5 sets forma parte del ADN de este maravilloso deporte en el que desde 2017 el Big 3 lo ha ganado todo en Grand Slams salvo las excepciones, todas en el USOpen de Thiem, Medvedev y Alcaraz. Fuera de los Majors también se llama tenis, pero pongámoslo con minúsculas.
Sin lugar a dudas prefiero a 5 set, por el bien de este deporte. Como bien dices en 3 set cualquier pequeño fallo te penaliza y no tienes recuperación posible, es verdad que es para todos igual pero ya que hoy en día se juega tan fuerte para disfrutar de TENIS a 5 set
Que fantástico y exhaustivo análisis. Creo que queda una vez más demostrado que esto del tenis no es sólo calidad técnica. El poder de la mente, la concentración y la actitud son tan o más importantes y cuando se juega a 5 sets queda de manifiesto. Que no cambien un formato que gusta a público y jugadores por el mero capricho de hacerlo todo más rápido.