El malagueño consigue su segundo título profesional al imponerse, en el ATP250 de Chengdú, a Hubert Hurkacz. Liberado de la presión de cinco finales pérdidas, Davidovich está sacando su mejor versión de resultados desde que entrena con Pepo Clavet. El jugador polaco, que ganó hace tres años el Master1000 de Shanghai, sigue sin recuperar su nivel de juego desde que se lesionara del menisco de su rodilla izquierda en Wimbledon 2025.
Nadie parece tener duda, a estas alturas de la película, de que, si quieres conseguir algo, debes acampar para conseguirlo. En Ceuta, una caterva de indocumentados han ocupado con tiendas de campaña, las playas de la ciudad, para reivindicar una vida que acaban despreciando. En la Puerta del Sol, los campistas son jóvenes urbanitas jugando a ser comunistas. Entre perros y flautas exigen el fin de la propiedad privada, pero la de los demás, y la aplicación de los derechos distributivos de quienes nunca han conseguido nada. Es el poder de las quechuas. Hasta China ha debido llegar este efecto benefactor de las carpas para que Davidovich okupe el ATP250 de Chengdú y, convertirse, de esta manera, en propietario de dos títulos ATP. A este paso, acabarán catalogándolo como tenista buitre.
Y es que esta tarde, Fokina, ha saltado a la cancha liberado de toda esa presión que le atenazaba cada vez que jugaba una final. A finales de junio puso su iglú sobre la hierba mallorquina para que no le desahuciaran por sexta vez. Era un jugador en riesgo de exclusión de títulos y, ahora, de la mano de Pepo Clavet, se ha convertido en un dolor de cabeza para los del Sindicato de Inquilinas.
Su rival de esta tarde ha sido Hurkacz. El polaco lleva más de un año intentando acampar en las playas finales de los torneos, esas en las que solía pernoctar antes de la operación de menisco. Hoy, ha sido desalojado por la fuerza del orden público malagueño que, en el desempeño de sus funciones, no se ha intimidado ante la amenaza de un 6-3 en el tie-break del segundo set, e incluso, en una bola de set para el polaco. Ahí, no le ha temblado la raqueta para golpear con firmeza al presunto invasor y acabar, así, expulsándolo por un 6-4, 7-6 (7).
La verdad es, que Davidovich, hasta hace unos meses, amenazaba con ser la Maricarmen del tenis. O sea, pasarse toda la vida de prestado, convencido de que, sin títulos de propiedad, también se vive muy bien en el tenis. Pero, desde la llegada de Pepo Clavet a su vida, el malagueño ha sufrido un ataque de capitalismo deportivo que empieza a preocupar a sus rivales, que lo ven ya como una amenaza del igualitarismo. A ver quien le explica ahora que, con lo que le ha costado ganar dos torneos, algunos quieren expropiárselos a golpe de decretazo.
Buenas noches Fran,como siempre ilustrando tú artículo para el que quiera entender. Gran juego del Malagueño(he visto un resumen)y efectivamente si juega aplacando los nervios tiene golpes de quitarse el sombrero. Y por la otra parte del artículo los PERRO FLAUTAS como siempre a lo suyo no dar golpe y sacar a ESPAÑA de éste desastre. Con gente así somos el culo de EUROPA.