Por primera vez en la historia del Master1000 de Shanghai, un español levantará el trofeo que otorga el mejor torneo de Oriente. Davidovich, que se impuso a Zverev, nº1 de la ATP a partir del próximo lunes, y Jódar, que hizo lo propio ante Medvedev, buscarán el más importante título de sus carreras. Nadal, en dos ocasiones, Bautista y Ferrer llegaron a la final del Master1000 chino, pero no lograron imponerse a Davydenko, Federer y Murray. En 2025 el título se quedó entre dos primos hermanos, Vacherot y Rinderknech, así que, si el año pasado el premio se quedaba en casa, este año se quedará en España.
A finales de los años 90, el presidente del Gobierno de este país en el que hoy sobrevivimos, dentro del contexto de crecimiento económico alcanzado por las reformas que aplicó durante su mandato, acuñó la frase «España va bien». Sin tener que tirar de los resultados del CIS, estoy convencido de que tres décadas después, podemos repetir tan optimista lema. Mañana, sin hacer nada, la Hacienda Pública contará con 480000€ más procedentes del ganador del Master1000 de Shanghai, y 256000€ del finalista, que también es español. Con esto, seguro que ya hay quien está pensando en construir más vivienda social, mejorar la educación pública y reducir las listas de espera sanitarias. En campaña electoral todo es posible, como en el tenis español.
Son tiempos de promesas. La diferencia es que en el tenis sí se cumplen. Davidovich nos tenía acostumbrados a su inestabilidad mental en pista que solía afectar a sus resultados en el circuito. Desde la llegada a su vida de Pepo Clavet, todo ha cambiado. El jugador malagueño ha dado un cambio radical en pista ofreciendo una versión mucho más madura, calmada y mentalmente sólida. Así han llegado los triunfos de Mallorca y Chengdú, los primeros de su carrera profesional. Hoy, tras perderse la gira americana por molestias en su espalda, culmina el periplo asiático alcanzando la segunda final de un Master1000, tras la de Montecarlo 2022, al vencer a Zverev por 5-7, 6-4, 6-3. Aunque el tenista español perdió el primer set, gracias a la eficacia del alemán al servicio, supo reponerse en los dos siguientes apoyándose en las armas que ha utilizado durante toda la semana: la fiabilidad desde el fondo de pista y la serenidad en su juego.
El otro finalista es el candidato que más ilusiona al votante del tenis actual: Rafa Jódar. Durante toda la semana le han llovido las críticas por pedir «la puta toalla» al recogepelotas que se enteraba menos de lo que tenía que hacer que Montse Mínguez del patrimonio de su pareja. Pero, a Rafa poco le han importado las críticas y ha seguido centrado en lo importante, sin que influya el entorno en su juego. Quizá eso sea lo mejor de su tenis, la capacidad que tiene para jugar sin complejos. El de Leganés está enfocado en seguir con la mayor progresión en el mundo del tenis de toda la historia de este deporte: en su primer año profesional ha pasado del nº540 a tener serias opciones de clasificarse para el Masters Nitto Finals. Esto es algo parecido a pasar de una decena de diputados, a acercarse a la centena de ellos y ser la llave de la gobernabilidad del tenis español.
En el segundo turno de las semifinales, disputadas esta mañana en Shanghai, el pepinero se enfrentaba por primera vez en su vida, a uno de los jugadores más duros e imprevisibles del circuito: Medvedev. Ahí, los papeles se han invertido y Rafa se ha disfrazado de veterano, siendo capaz de desesperar al ruso metiendo, siempre, una pelota más. Desesperado por la insolencia de los golpes del debutante, el excéntrico Dannil ha acabado tirando el segundo set con golpes a la desesperada y una larga lista de dobles faltas: 6-3, 6-4.
El caso es que, mañana, en Shanghai, se concreta que «España va bien»…, en el tenis. Así las cosas, todos los aficionados deseamos que en noviembre, cuando llegue el momento de elegir, el equipo español se ponga de acuerdo en seleccionar a los mejores para hacer un verdadero Frente Amplio del tenis. Que quede claro que me estoy refiriendo a la Copa Davis.
Excelente articulo …!
La última final Master 1000 en la que 2 españoles llegan a la final, fue en Montecarlo y allí llegaron Albert Ramos y Nadal.