Davidovich-Shanghai

Para que la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la comunidad científica consideren oficialmente que el clima de un espacio determinado haya cambiado, deben transcurrir al menos 30 años. Esos mismos años son los que han pasado desde que Roberto Carretero venció a Alex Corretja en el Master1000 de Hamburgo. En estas tres décadas, en las que España ha ganado 32 Grand Slams, se han jugado once finales de Master1000 totalmente hispanas, por lo que, siguiendo las consignas de los que entienden del tiempo meteorológico, corren buenos vientos para el tenis español.

Esta mañana de 18 de octubre, mientras en Shanghai disputaban la final del mejor torneo de China Alejandro Davidovich y Rafa Jódar, han llegado a España las lluvias torrenciales y el súbito descenso de las temperaturas. Eso no es cambio climático, sino la secuencia habitual de lo que ocurre periódicamente por estas latitudes. Llamarlo así tiene una perversa intencionalidad que busca justificar acciones que no tienen ni pies ni cabeza. En cambio, en el tenis, los datos recogidos a lo largo de los últimos 30 años, demuestran que el tenis tiene un agradable sabor hispano que ponen de manifiesto nuestra clara superioridad con una raqueta en la mano.

Davidovich ha escrito hoy un capítulo especial en la Historia del tenis español. Se convierte en el primer jugador de nuestro país en ganar el Master1000 de Shanghai, el único que quedaba pendiente en el extenso palmarés español. El malagueño, de la mano de Pepo Clavet, ha pasado de no ganar un sólo título en su carrera profesional a alcanzar tres títulos, el de hoy un Master1000, en menos de 5 meses. Las cosas no empezaron bien para Fokina, que se vio superado claramente por un Jódar espectacular. Con una solidez impropia para un jugador de su edad, el tenista madrileño ha mostrado una fiabilidad en sus golpes que sólo le vemos a Sinner. También se ha atrevido a variar el juego, subir a la red y volear como Edberg, sin descuidar un porcentaje altísimo de primeros servicios. Han bastado unos pocos juegos para que Davidovich se diera cuenta de que ante semejante máquina de eficacia, era imposible luchar. Siguiendo los consejos de su box, el malagueño ha cambiado de estrategia para dejar pensar en lo bien que estaba jugando su rival y empezar a enfocarse en sus posibilidades: 1-6.
Así, ha sido como ha levantado un break en contra y forzado un tie-break en el que ha estado más solido que el joven pepinero: 7-6. Todo quedaba listo para el tercer set en el que la experiencia de Davidovich pesó más que las ganas de Rafa que, desde su primer servicio, empezó a sentir cómo se le escapaba un título que tenía al alcance de la mano tras la exhibición del primer set: 6-4.

Si el tiempo del tenis nos dejó una época, la de los 60-70 del siglo pasado, liderada por los australianos (Laver, Roswell, Newcombe y Roche), y otra, la de los 70-90, en la que los suecos (Borg, Wilander, Edberg) en la que convivieron con los estadounidenses (Connors, McEnroe, Agassi y Sampras), nunca se había vivido una superioridad tan grande como la que han demostrado los españoles en los últimos 30 años.

Los valencianos distinguen entre el oratge, tiempo meteorológico, y el temps, tiempo real, porque, como es natural, no siempre coinciden lo uno y con lo otro y sólo se entiende de lo que hablamos por el contexto. En el tenis, ahora mismo, se puede hablar de que hace un «tiempo español«, según la AEMET, y que la Historia recordará estos tiempos como los de la superioridad española en el deporte de la raqueta. Este es el verdadero cambio climático del tenis mundial.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *