Nueva exhibición del tenis europeo en la Laver Cup 2026, que pone en evidencia que el 72,5% de los torneos que se juegan en la ATP, los ganan jugadores europeos. Esta edición, en la que se han impuesto por 13-5, pasará a la historia por ser la del debut de Rafa Jódar y el pleno de derrotas de Bublik (3) que, teniendo en cuenta que Kazajistan en algunas competiciones es considerado europeo, su participación ha resultado determinante para la victoria de los azules y la derrota de los rojos.
Desde los montes Urales hasta Finisterre se ha construido, a lo largo de los siglos, una civilización que ha transformado el mundo. La bien llamada cultura occidental tiene su origen en el la Antigua Grecia y Roma, en la tradición judeocristiana, en el apogeo intelectual del Renacimiento y la Ilustración, en el desarrollo tecnológico del s.XX y XXI y, por supuesto, en la conquista de los derechos y libertades para sus ciudadanos. Ahora, que todo esto se desvanece a pasos agigantados, sólo nos queda el tenis para estar orgullosos de ser europeos. El Viejo Continente se ha impuesto al Resto del Mundo por 13-5 en una novena edición de la Laver Cup, que sólo ha dejado destellos de lo que Alcaraz es capaz de atraer a las masas, dentro y fuera de la pista, y el debut de un Jódar que, seguramente, irá sumando participaciones en los próximos años.
El torneo, organizado por Team 8, bajo el impulso del tenista suizo Roger Federer, forma parte del circuito ATP pero no reparte puntos. Esto supone que, desde un principio, tiene un carácter más parecido al de una exhibición que al de un torneo real. Este fin de semana se ha disputado en el O2 de Londres la novena edición y, como no podía ser de otra manera, Europa se ha llevado el título con facilidad.
Una de las particularidades de la Laver Cup es que siempre se puede llegar al tercer día de competición con opciones de ganar. Esto se consigue con el diferente valor de los partidos en los diferentes días de competición. Los equipos obtienen un punto por victoria el viernes, dos el sábado y 3 el domingo. Así, la competición se mantiene viva, al menos, hasta el noveno partido de los doce previstos. En esta edición a Europa le han sobrado dos cartuchos, el de Alcaraz contra De Minaur y el de Jódar contra Fritz.
El equipo azul (Europa) cobró ventaja, desde el primer día, gracias a la victoria de Jódar en su estreno en la competición y al triunfo de Alcaraz en el partido de dobles. El sábado todo se tambaleó con la derrota de Zverev ante De Minaur, pero el murciano tuvo que salir al rescate europeo con una agónica victoria ante Fritz. En la tercera jornada, la de los partidos a 3 puntos, ha resultado decisivo el triunfo de Mensik y Cobolli, ante Fritz y De Minaur, la mejor pareja de los rojos (Resto del Mundo). De esta manera, los azules han contardo con un triple match ball para cerrar la competición con Zverev, Alcaraz y Jódar. El alemán no ha dejado pasar la oportunidad y, en la primera opción de triunfo, ante Learner Tien, ha sellado el sexto título europeo en las nueve ediciones de la Laver Cup.
En la actualidad, existe un pensamiento, bastante generalizado, que induce a pensar que el resto del mundo tiene cierta tendencia a venir a Europa a disfrutar del estilo y calidad de vida, que los europeos, a lo largo de toda la Historia, nos hemos dado. Estos mismos derechos y garantías, que no se restringen para los autóctonos, sino para todo aquel que llega por aquí por el mero hecho de pasar la patita al otro lado de la raya, son un estímulo apetecible para que cualquiera quiera dar el salto. Los pupilos de André Agassi no son emigrantes sin recursos, pero, por si acaso, han sido expulsados de Londres, con la eficacia que todos desearíamos por otros lares, en el enésimo intento de conquistar el universo del tenis. El mundo se está haciendo azul y lo rojo ya no cotiza con su argumentario buenista e integrador…, en el tenis, claro.