Este verano hemos comprobado cómo hay cosas que son mucho más sencillas de lo que parecen. Verbigracia, atravesar una frontera europea resulta más fácil que conseguir una cita en la atención primaria sanitaria en España. O, mismamente, montar un chiringuito en la playa del Trampolín sin tener papeles ni contar con las licencias oportunas es más sencillo que los trenes de cercanías o de larga distancia lleguen a su hora. Es lo que hay. Quizá por eso, este fin de semana no nos hayamos extrañado de que España haya arrasado a Chile, por un inapelable 4-0, en la eliminatoria de acceso a la fase final de la Copa Davis.

En otro tiempo, nos hubiéramos sorprendido de que David Ferrer, capitán del equipo español, entregara la responsabilidad, de tan importante cita, a las dos jóvenes joyas del tenis español: Dani Mérida y Rafa Jódar. Craso acierto, porque los dos no han podido debutar con mayor gloria para el equipo nacional. La ausencia de Alcaraz, líder del equipo en individuales, y Marcel Granollers, mejor doblista español, han sido perfectamente suplidas por los líderes de la nueva hornada del tenis español.

Mérida acusó la presión de abrir la eliminatoria contra un experimentado Alejandro Tabilo, que vive su mejor temporada en el circuito. El jugador local, apoyado en su potente servicio y la fiabilidad de su juego desde el fondo de pista, acabó rompiendo el saque del complutense en el undécimo juego para cerrar el set con 7-5. Todo pintaba mal, pero, Ferrer, desde el banquillo, consiguió transmitirle toda la serenidad que necesitaba la raqueta de Dani. A partir de ahí todo empezó a ser más fácil. Los tiros ganadores encontraban, sin problema, las líneas. Tabilo se iba desinflando a la vez que el público perdía la euforia con la que celebró el primer set. Mérida se adelantó con un break que mantuvo hasta que vió el 6-4 en el luminoso. Nadie esperaba que el jugador chileno se desinflara tanto como para convertir la remontada en una tarea más sencilla de lo esperado: 6-2.

Lo de Jódar ha estado aún más tirado. El jugador pepinero esta acostumbrado a las cosas fáciles, se ha sacado la ESO hace poco. Cosas de la LOMLOE. Pero arrasar 6-0, 6-2 a Christian Garín, que hace 5 años era nº17 del mundo, y que tiene en sus vitrinas 5 títulos ATP, me parece demasiado. Directamente no ha habido partido. En todo momento, Rafa ha estado por encima de un rival, del que le separa más de 100 puestos en la ATP, y que no era capaz de aguantarle el peso de la pelota del jugador español.

Así acabó el sábado, con un ambiente enrarecido en el que la desconexión chilena de sus ilusiones, por estar en Bolonia, era tan larga como el país andino. La puntilla podía haber sido más liviana, pero con el doble, Munar y Martínez se ensañaron, aún más, ante Tabilo y Barrios: 6-0, 6-3. El bochorno chileno se completó con el innecesario Landaluce-Soto, que sólo será recordado por Martín, que también debutó con el equipo español con victoria.

Resumiendo un poco, para que lo entendamos todos, lo que ha pasado este fin de semana en Santiago de Chile es que, los nietos del tenis español, han conseguido el pasaporte necesario para ir a Bolonia a la fase final de la Copa Davis. Así de fácil. Lo complicado va a ser convencer a los chilenos que ellos no podrán estar allí ni aunque se acojan a la Ley de Nietos, porque para ser españoles, al menos hay que demostrar que se juega bien al tenis. Así de sencillo.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

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