El tenista ruso ha celebrado su reencuentro con la tierra batida con un resultado escandaloso: 6-0, 6-0, en contra, claro. Con 28 errores no forzados y solo 17 puntos ganados en todo el encuentro (frente a los 50 de Berrettini), Medvedev confirma su divorcio perpetuo con esta superficie.
Hace tan sólo dos años, el ruso dio la campanada imponiéndose en Roma, uno de los Master1000 sobre polvo de ladrillo. Sólo fue un espejismo. Hoy, Medvedev sale con un doble rosco en contra ante un jugador que, para nada, es especialista en este tipo de pistas. Por eso, ahora que empieza la temporada de tierra batida sólo se me ocurre recordarle el famoso epitafio que se grababan sobre sus lápidas los antiguos romanos: Dannil, que la tierra te sea leve.