Carlos Alcaraz será el único de los cuatro primeros cabezas de serie del torneo que falte a la cita de las semifinales del Open de Australia el próximo viernes. El murciano se ha visto sorprendido por la mejor versión de Alexander Zverev, quien ha sumado su tercera victoria apretada en Melbourne. Medvedev salva su pase a semifinales en un agónico partido de 4 horas ante Hurkacz con un asfixiante calor. Djokovic impone su ley ante Fritz y Sinner provoca la pataleta de Rublev.
Dicen que el mundo avanza cuando los políticos duermen. Los participantes del Open de Australia deben saberlo y por eso aprovechan las largas noches de enero para progresar en el cuadro del primer Grand Slam de la temporada. Lástima que la presencia de Carlitos en pista se haya alargado hasta el mediodía. A esa hora, una de las mentes más despejadas del escenario político de todo occidente, Jordi Turull, ha vuelto a pronunciar una de esas grandes frases que, junto a las de Chesterton, Churchill o, el mismísimo Oscar Wilde, se repetirán hasta la saciedad en el futuro: «Colorín colorado, el sueño de Alcaraz se ha acabado».
La jornada de cuartos de final del Open de Australia amenazaba con un pleno del CIS oficial del tenis, o sea, el ranking ATP, pero la alargada presencia de un Zverev en plena progresión, tras su triunfo en la United Cup, ha hecho que el tenista murciano tenga que hacer acto de contrición. Una vez más, se pone en evidencia que cuando a Carlitos no le salen las cosas, algo falla en su aptitud y actitud en la pista. No basta con que exprese un firme arrepentimiento como signo de culpa por no haber aprovechado los puntos de break, o por no variarle las alturas a Shasha cuando estaba siendo un auténtico rodillo que devolvía todos los golpes del murciano, con la fuerza de la pelota multiplicada por dos. La penitencia que el Todopoderoso le ha impuesto es entrenar contra un muro durante horas con el objetivo de minimizar los errores no forzados. Quizá esto sea lo más parecido a lo que hemos visto hoy.
El partido pronto se inclinó hacia el alemán. En Melbourne está acostumbrado a llevar los partidos hasta la quinta manga, así que, contra Alcaraz sabía que esto era demasiado peligroso. El primer set fue un suspiro: 6-1. La segunda manga el tenista español cogía resuello, empezaba a sentir la bola y se colocaba 3-2 (15-40) con dos bolas de break. El servicio del jugador de Hamburgo vino en su auxilio y levantó el juego. Alcaraz no se quitaba de la cabeza la ocasión perdida, hasta el punto de que encadenó errores impropios de un nº2 del ranking ATP. No se anotó ni un juego más en la manga. El teutón olió la sangre fresca del español y mordió sin piedad.
No mejoraron las cosas en el tercer set para un Alcaraz huérfano de Ferrero. Desde muy pronto tuvo que remar contracorriente para recuperar una tempranera rotura de servicio. La épica se veía venir con el break del murciano cuando Zverev servía para ganar el partido. Los habituales puntos imposibles que se marca el zagal aparecieron para decorar un tie-break que ilusionaba a la afición española.
El cuarto set empezó demasiado desordenado. Dos roturas iniciales crearon cierta incertidumbre en ambas raquetas. Zverev se preocupaba más por mantener lo conseguido que por cerrar el partido. Alcaraz asumía más riesgos de los esperados y se dejaba llevar por su fogosidad. Una inesperada rotura con 4-4 dejaba el partido en las manos del servicio.
Habrá quien piense que Alcaraz vuelve a fracasar, olvidando que en el tenis sólo gana uno y esto es una carrera de fondo, que nadie de su generación ha ganado dos Grand Slams, ni siquiera uno, que su potencial es inmenso y su tenis muy entretenido para el público. Hoy el murciano no ha hecho el mejor partido de su vida, pero, en ocasiones te encuentras enfrente un jugador que, cuando le salen las cosas, parece infalible.
Las semifinales ya están servidas. Sinner es quizá el jugador que, por su juego más problemas puede generar en el juego de Nole. Por el otro lado del cuadro, Zverev y Medvedev dilucidarán un nuevo episodio de una rivalidad que se alarga en el tiempo. Con dos palmarés muy igualados, el ruso aventaja en 11-7 en sus enfrentamientos personales. En cambio, Shasha cuenta con un título más, más dinero en premios y más victorias ATP. Medvedev intentará negarle la opción de luchar por un Grand Slam, la verdadera obsesión de Zverev desde que perdiera la del USOpen ante Thiem.
La actualidad nos enseña que sólo uno de los cuatro semifinalistas podrá ser amnistiado. Sinner, en su calidad de italiano fronterizo con Austria, está en disposición de pedir lo que quiera a sabiendas de que se lo darán y no habrá enmiendas que enturbien su progresión. Medvedev, por su lado, se erige como el jugador más odiado por el electorado tenístico, pero sus resultados en los comicios siempre son buenos. Zverev ha traspasado hoy una nueva línea roja para conseguir su objetivo de levantar un «grande» al superar a uno de los favoritos del torneo, y, por último, Djokovic se postula como candidato de Vox, o sea, que todos van a hacer lo imposible para que no gobierne en Australia, aunque su crecimiento en el circuito es evidente.
Gracias Fran,te mereces un 10 con ésta redacción ARTICULO con esas dos pinceladas de política que nos está tocando vivir……
Ciertamente su potencial es inmenso y su tenis muy entretenido para el público, además y tal como ha declarado él mismo «a nivel mental no puedo tener estos lapsus»