Kecmanovic-Open de Australia

Rune, Shelton, Ruud, Paul y Dimitrov se pierden, contra todo pronóstico, la ansiada segunda semana de Melbourne. Alcaraz, Sinner y Djokovic afinan sus raquetas para las rondas finales. Rublev, Hurkacz, Zverev, Fritz, e incluso, Medvedev pasan apuros en algún momento de la semana para saltar el muro que les lleva a estar entre los elegidos. Mala representación del tenis español en la que, sólo las opciones de Carlitos, nos hacen albergar esperanzas.


Esta semana he visitado la extraordinaria exposición que, sobre el Muro de Berlín, se muestra en la Fundación Canal Madrid. La retrospectiva nos invita a hacer un viaje a través de los principales hechos históricos del siglo XX, poniendo el foco en ese escaparate de división que fue Berlín y su Muro, como elemento material que aisló a ciudadanos de uno y otro lado de la ciudad. Los planes de fuga para pasar del lado oriental al occidental fueron constantes durante las casi tres décadas de su existencia. Todos querían estar al otro lado de esa inmensa y alargada pared gris porque sabían que al otro lado había un mundo lleno de colores. En Melbourne, 128 jugadores han llegado hasta las puertas de ese muro que supone estar en las rondas finales del Open de Australia. Gracias a permisos falsificados, a través de largos túneles cavados en el subsuelo, aprovechando inesperados despistes de los guardias, cruzando las heladas aguas del río Spree o incluso por medio de ingeniosas formas aéreas, 16 tenistas han aparecido en el lado del Berlín más favorable para luchar por el primer Grand Slam de la temporada.

Pillados en el momento de la fuga
Como ocurre siempre en cualquier avalancha, alguno de los miembros más destacados de la infantería caen contra todo pronóstico. Sus intentos de asalto del Muro se frustran, bien por su exceso de confianza, bien por la agudeza de nuevos miembros de la Stasi del tenis que vienen pegando fuerte. Este ha sido el caso de Holger Rune. Acostumbrado a pasear libremente por ciudades sin impedimentos arquitectónicos, ha sido cazado en plena calle por Arthur Cazaux, un inexperto agente francés que sólo había ganado un partido en el circuito profesional, pero que ha deslumbrado a la opinión pública por su capacidad para no amedrentarse en los momentos de mayor tensión.

Algo parecido le ha debido pasar a Dimitrov. Si hace un par de semanas nos deslumbraba al imponerse al propio Rune en Brisbane, el bueno de Grigor no ha sabido dimensionar la verdadera altura del bloque de hormigón que ha sido, para él, Nuno Borges, un interesante jugador portugués que tiene poco de iluso. El búlgaro vuelve a quedarse al otro lado del telón de acero del tenis aunque todos sabemos que tiene la calidad necesaria para competir en libertad.

Otros que han sido retenidos mientras intentaban aprovechar el despiste de sus contrarios han sido:

Casper Ruud, al que Norrie, por fin le ha cogido la matrícula tras tres encuentros personales que cayeron del lado del noruego.
-Ben Shelton, al que el exceso de confianza por su capacidad física y desbordante juventud le hizo minusvalorar a un carcelero de esos que se las sabe todas, como Mannarino.
-Tommy Paul, quien hace tan sólo un año atravesó la frontera levantada con alambre de espino hasta las semifinales del torneo pero al que, este año, Kecmanovic le ha colocado unos férreos bloques de mampostería que no ha podido cruzar el norteamericano.

Los que parecen tener permiso para cruzar cuando quieran

Hasta en los conflictos más brutales de la historia siempre ha habido un elegido grupo de privilegiados que obtienen bula para saltarse las normas establecidas. En este Melbourne del s.XXI, Alcaraz y Sinner están yendo y viniendo del sector oriental de la Laver Arena, al occidental sin el más mínimo problema. Los agentes del tenis con las que se han encontrado durante estos días (Gasquet, Sonego, Shang, Van de Zandschulp, De Jong y Báez). han preferido mirar hacia otro lado y facilitarles el paso. El caso de Djokovic es aún más flagrante. Al serbio no le piden ni la acreditación. El puede ir y venir cuantas veces quiera por donde quiera. En ocasiones podría parecer que le pusieran una alfombra roja. Es lo que tiene haber levantado nueve veces el trofeo en la Puerta de Brandenburgo melbourense.

Los que se han colado por los pelos

No todos los finales de estos thrillers de prisiones de alta seguridad son abortados en el último momento. También existen golpes de suerte que la diosa fortuna entrega a algunos fugitivos del tenis. Este ha sido el caso de los rusos Rublev y Medvedev. El primero tuvo que ir hasta el tie break del quinto para doblegar a Seyboth Wild, un brasileño terrícola que ya dio la sorpresa el año pasado en Roland Garros cuando dejó fuera a las primeras de cambio a Medvedev. Dannil también se las ha visto y se las ha deseado ante Ruusuvuori, al que ha tenido que remontarle los dos sets iniciales para dejar un 6-0 a su favor en el quinto.

No menos apuros han pasado Zverev y Hurkacz con dos jugadores de la previa, Klein y Mensik, a los que sólo han podido doblegar en el quinto set. También ha tenido que sudar la camiseta el californiano Fritz para remontar un 2-1 abajo en sets ante el zurdo argentino Díaz Acosta.

Pocos españoles saltando el Muro

La presencia española, tan frecuente en casi todos los episodios de la Historia de Occidente a lo largo de los siglos, apenas tiene protagonismo cuando hablamos del Muro de Berlín. Esta recreación imaginaria llevada al tenis español más tiene que ver con otro muro, el de las lamentaciones. La alargada presencia de Alcaraz está ocultando una preocupante realidad que deja derrotas en primera ronda de Bautista, Ramos, Carballés y Zapata Miralles y tan sólo un par de victorias de Munar y Davidovich en todo el torneo, si excluimos las de Carlitos.

A lo largo de la historia se han levantado muchos muros, pero siempre se construyeron para que la población se sintiera segura ante la previsible llegada de bárbaros extranjeros que venían a usurpar lo más preciado de cuanto tenían. En cambio, en Berlín, lo que se levantó en 1961 fue un muro de la vergüenza que encarceló durante 28 años a una población ávida de libertad. Dieciséis jugadores han conseguido burlar la férrea vigilancia de la policía de la extinta República Democrática Alemana para lograr el éxito de un mundo lleno de grandes metas por alcanzar. Gracias a Dios, el tenis sólo conoce muros imaginarios que los jugadores pueden saltar con total libertad ayudándose de su capacidad y mentalidad. Bienvenidos a la segunda semana del Abierto de Australia.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

2 comentarios en «SÓLO 16 JUGADORES SALTAN EL MURO PARA DISPUTAR LA SEGUNDA SEMANA DEL OPEN DE AUSTRALIA»
  1. Buenos días. No me canso de leer tus artículos llenos de ilustrada historia. Haber si consigue el gran guerrero ESPAÑOL alzarse con el triunfo. Mil gracias «gran historiador»

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