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El joven italiano ha superado con facilidad a un errático Djokovic quien, únicamente, ha podido salvar los papeles en el tercer set. La edad, en el caso de Federer, las lesiones en el de Nadal y Sinner en el de Nole son los responsables del fin de la mejor generación del tenis de todos los tiempos. Nole no perdía un partido en Melbourne desde la cuarta ronda de 2018 ante el desaparecido Hyeon Chung. El joven jugador transalpino buscará el domingo su primer título de Grand Slam ante Medvedev.


La vida de Alejandro Magno estuvo marcada por una sucesión de victorias que le llevaron a ser el Emperador del Imperio más grande de la Antigüedad, que comprendía desde el Danubio por el norte hasta Tesalia por el sur, desde su Macedonia natal hasta la India, pasando por Egipto, Babilonia y Persia. Su muerte le sobrevino en el palacio de Nabuconodosor, cuando tan sólo contaba con 32 años, por culpa de una enfermedad endémica de la zona. Probablemente, si Alejandro III de Macedonia, hijo de Filipo II de Macedonia y apodado «el Grande» (Magno) hubiera vivido en nuestros días, una simple vacuna le hubiera librado de la muerte. 2046 años después, otro de los grandes emperadores de la Historia, en este caso del tenis, ha visto como su Imperio se empieza a tambalear por culpa de la fiereza de un joven guerrero italiano. Novak Djokovic I de Serbia, hijo de Srdjan, tampoco estaba vacunado.

Han tenido que pasar 6 años, desde aquel 22 de enero de 2018, en el que un prometedor coreano llamado Hyeon Chung, se acercara hasta la red para apretar la mano de Djokovic con la firmeza que sólo acostumbran los ganadores, para que Nole vuelva a sentir el amargo sabor de la derrota en Melbourne. Desde entonces, hasta hoy, salvando la ausencia del torneo en 2022 por su negativa a cumplir la normativa anti-COVID, todo habían sido victorias. Esta calurosa mañana de enero, tanto en Australia como en sus antípodas, para Djokovic ha sido más bien nublado. Ni su revés, ni los restos, ni las anguladas derechas, ni, por supuesto, el servicio han estado a la altura del eterno campeón del primer Grand Slam de la temporada.

Enfrente, se ha encontrado a Jannik Sinner, dispuesto a inyectarle esa dosis de la que tanto ha huido y que se ha demostrado letal para desactivar la habitual fiereza balcánica. Como un lindo gatito en brazos de su dueño se ha sentido el serbio durante los dos primeros sets, en los que Nole ha recibido una importante cura de humildad (6-1, 6-2). El de San Cándido es uno de los jugadores del circuito que mejor se adapta a las características de Djokovic, y así lo atestigua que sea la tercera vez que vence al serbio, la primera en una competición que no se juega por equipos.

Lo de Sinner al resto ha sido para enmarcar. El italiano es uno de los mejores en esa faceta del circuito y, esta mañana, ha acabado desesperando a Djokovic hasta el punto de modificar su servicio para intentar engañar al joven jugador transalpino. Ahora alcanza su primera final de Grand Slam, con la que sube un nivel más en su progresiva carrera profesional. En 2023 ya ganó su primer Master1000 (Canadá) y el domingo buscará subir el último peldaño de su escalera con la victoria en Melbourne.

Los años de Federer, que le llevaron a la retirada en septiembre de 2022, las lesiones de Nadal, que vuelven a tenerle apartado de la competición, y la llegada de jugadores como Sinner, Alcaraz o Rune, que ya saben lo que es ganar a Djokovic en grandes torneos, parecen evidenciar el fin de una era gloriosa del tenis. El Big 3 se esfuma como lo hizo hace dos milenios el Imperio de Alejandro Magno, el más grande de cuantos hubo en la Antigüedad. Eso sí, no hay que relajarse con estas comparaciones legendarias no vayamos a tener que tirar de Rodrigo Díaz de Vivar.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

Un comentario en «SINNER ACABA CON LO POCO QUE QUEDABA DEL BIG 3»

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