Schwartzman, Berrettini, Shapovalov y Bautista no levantan cabeza en este inicio de 2023. Indian Wells confirma el mal momento de este grupo de antiguos Top10, que pronto dejarán de tener el privilegio de ser cabezas de serie en los torneos y sufrirán, aún más, para estar en las rondas finales.
Desde pequeño he tenido una especial curiosidad por esas rampas de escape separadas de la calzada por bolardos que, repletas de arena y gravilla, aparecen en las autovías cuando la carretera inicia su descenso. Con el tiempo he sabido que su función es la de detener a los vehículos que sufren problemas de frenado. A decir verdad, siempre me parecieron carriles innecesarios, ya que jamás los he tenido que usar o he visto que se usaran. Es evidente que nunca he llevado un vehículo de grandes dimensiones o lleno pasajeros y que, repentinamente, perdiera los frenos en la empinada bajada. Pues bien, en el circuito del tenis, hay una flota de vehículos de lujo que han iniciado un descenso en caída libre, sin frenos, que buscan desesperadamente uno de esos carriles de emergencia para anclarse en ellos y detener la caída al abismo.
No deja de ser curioso analizar qué difícil y largo se hace el puerto por el lado del ascenso y qué rápido puede ser el descenso. En la autopista del tenis no caben todos los vehículos. Por eso, se producen atascos continuos. Ese parking de los elegidos, el de los cabezas de serie, es el que te permite librarte de las primeras rondas de los torneos y asegurar puntos e ingresos que tanto cuesta conseguir si tienes que verte las caras con jugadores que vienen con hambre de triunfos.
Esos modelos, a los que se les ha encendido la luz de avería y buscan con urgencia una zona de frenado, son de todas las nacionalidades, carrocerías y cilindradas posibles. Los hay de diseño moderno, como el canadiense Shapovalov, ex top10, verdugo de Nadal en Roma 2022 y ganador sólo de un torneo en su carrera deportiva, el ATP250 de Estocolmo. Él es uno de esos deportivos que sientes que te han costado más de lo que valen. Siempre defrauda. En los 10 partidos que ha jugado este año, el rubio jugador norteamericano, arroja un pírrico balance de 5 ganados y 5 perdidos, y lo que es aún peor, ha pasado de estar en el Top10 a acercarse al nº40 cuando acabe este Indian Wells.
El producto de motorización nacional también se gripa a veces. A pesar de hacer siempre el trayecto con una línea regular que jamás fallaba, y eso que cada vez acumulaba un equipaje más cargado de éxitos, el Bus castellonense ha empezado a fallar. La avería la arrastra desde el final de la temporada pasada. El Pegaso Bautista salía del taller a principios de año con un mejor ruido en el motor, lo que le permitió llegar a la final de Adelaida, pero ahí, en ese cruce entre el éxito y el fracaso un desafortunado golpe en la final, con contrario coreano, volvió a dejar, de nuevo, dañada la carrocería castellonense. El siniestro deja un balance de 8 partidos ganados y 6 perdidos en 2023 y en el ranking ha pasado del nº9 al 27… y bajando.
Los vehículos clásicos y bonitos de la factoría italiana también fallan. Berrettini es un coche de lujo, de esos que te puedes llevar a cualquier sitio con la seguridad de que va a deslumbrar al respetable, pero su derrota en primera ronda de Australia ante Murray, y la que le infringió en cuartos de Acapulco Holger Rune, hablan de una necesidad urgente de parada en boxes para que hagan una revisión profunda al vehículo. Desde que «re-pastara» con éxito en la hierba del Queens en el verano pasado, Berrettini apenas ha hecho kilómetros, y cuando ha salido de viaje, pronto ha tenido que apartarse en el arcén. El Ferrari italiano estaba colocado en el sexto puesto de la parrilla hace tan sólo un año y hoy parece un simple Fiat que no arranca desde la posición 23.
El último de los damnificados de este descenso al averno del tenis lo protagoniza el utilitario argentino Schwartzman. La avería del «Peque» tiene pinta de ser grande. Olvídense de una puesta a punto y a circular. Desde que perdiera hace ahora un año, las finales de Buenos Aires y Río de Janeiro, el compacto sudamericano apenas ha pasado un par de primeras rondas. Algo está pasando en el bueno de Diego que hace que no carbure como antes. Todo apunta a problemas de transmisión entre la cabeza y el motor. Esas son las peores averías. Mientras tanto, sólo ha ganado un partido en 2023, sumando ya 6 derrotas, y del nº8 que alcanzó en otoño de 2020 ya ha caído hasta el 40.
Indian Wells está confirmando que la caída de este trébol de estrellas sigue en estado libre. Los cuatro han perdido a las primeras de cambio en las autovías de California y ninguno de ellos ha encontrado, aún, ese carril salvador que aparece, de vez en cuando, por la red viaria mundial y en los que yo, nunca, he visto a ningún vehículo, …ni a nadie que portara una raqueta, claro.
Efectivamente es necesario en las vías tenisticas la existencia de carriles de decelaracion que permitan que al final no se produzca la tragedia que augura la empinada cuesta abajo por la que circulan…, sobre todo porque esos usuarios de la vía con fuerza eléctrica circulan con cada vez más solvencia.
Además de la zona de decelaracion habría que incluir un área de descanso
Crónica valiente y arriesgada, pero con datos que la corroboran. Buen símil el del pedregal de carreteras. Así da gusto informarse de noticias tenísticas.
[…] de las dos rondas iniciales del primer Master1000 del año, hay que destacar las derrotas de ese cuarteto de estrellas que poco a poco se van apagando, del cual ya hablé ayer, y de la ilusionante actuación de dos maestros del tenis que se resisten […]
Todos… incluso estos deportistas ejemplares, son humanos. De ahí que en ocasiones, algunos de ellos, muestren las flaquezas lógicas y naturales.
Confiemos en una nuevo despertar de Bautista, calidad no le falta. Genial artículo, como siempre
Quizás es más llamativo en este grupo de tenistas porque no han tenido un relevo generacional marcado que haya hecho las veces de eslabón perdido. No les podíamos pedir que estuvieran a la altura de sus coetáneos, que son un espectáculo.