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Ruud, Shapovalov y Schwartzman dejan el torneo en segunda ronda, al igual que Roberto Bautista, quien dió positivo en COVID antes de su partido ante Daniel Elahi Galán.


Cuatro días de competición en Wimbledon y los 32 supervivientes tienen tanto miedo a sus correspondientes rivales como al virus de COVID’19 que está diezmando la participación. A los Cilic y Berrettini de la primera ronda, hay que sumar ahora al castellonense Roberto Bautista, quien confirmó su malestar físico con una PCR positiva. En un comunicado público ha informado de ello y lamenta tener que dejar el torneo con la firme intención de volver el año próximo con más fuerza y salud.

En lo que al juego se refiere, esta segunda ronda nos deja la caída de tres nuevos cabezas de serie. El número 3 del torneo, el terrícola Ruud, era de esperar que sufriera para llegar a la segunda semana de competición, pero su adaptación al pasto tiene aún mucho margen de mejora. En su segundo partido sobre la hierba londinense ha empezado muy ordenado en su juego de fondo y superando a Ugo Humbert como si de la tierra batida se tratara. Pero en partidos a 5 sets es difícil sorprender a jugadores más experimentados en el césped. Al final 3-6, 6-2, 7-5, 6-4 para el galo.

Una vez que las esperanzas británicas se han esfumado a las primeras de cambio: Murray, Draper y Evans, las miradas locales se dirigen a Cameron Norrie y a la revelación del torneo Liam Broady, verdugo en segunda ronda de Diego Schwartzman. El zurdo jugador inglés sólo había ganado un partido en un Grand Slam hasta ahora, ante Marco Cecchinato en Wimbledon 2021. Las casualidades lo colocaron en aquella ocasión ante «el Peque» con quien cayó por 6-4, 2-6, 1-6, 4-6. Un año después se ha tomado la venganza y ha superado al argentino en un maratoniano partido que se ha ido a 5 sets con importantes picos de acierto y desacierto en los dos: 6-2, 4-6, 0-6, 7-6, 6-1.

Y, por último, Denis Shapovalov. El canadiense no levanta cabeza desde que ganara a Rafa en Roma. Sobre la hierba de Wimbledon el ejecutor del maleficio ha sido Brandon Nakashima por 6-2, 4-6, 6-1, 7-6.

El torneo continua entre sorpresas deportivas y sanitarias hacia una tercera ronda que nos deja un interesantísimo Tsitsipas-Kyrgios en el que el espectáculo está asegurado. El rey del coaching contra el emperador del warning. El australiano parece dispuesto a demostrar que la hierba es su superficie preferida ante un Stefanos Tsitsipas que hace tan sólo unos días ganó su primer torneo sobre esta superficie.

En cualquier caso, un día más, el camino parece más despejado para los favoritos. Una final Nadal-Djokovic es lo único que podría salvar este mediocre Grand Slam.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

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