Alejandro Davidovich Fokina, en su estreno como finalista en ATP, plantó cara, hasta el último momento, al griego en Montecarlo. Tsitsipas consigue su segundo Master1000, ambos en el Principado.
Ataviado con su corona de Adidas en la cabeza, su desaliñada melena, la barba poco poblada y rebozado en el Gólgota de la tierra monegasca, el aspecto de Tsitsipas nos recordaba al mismo Jesucristo dando por terminada su Santa Semana con la esperada resurrección tras meses de sequía de triunfos.
Stefanos, acompañado de todos sus Apostolos, ha conseguido su segundo Máster1000 en Montecarlo para las vitrinas del griego. Al heleno, el Mediterráneo le da fuerza y, ahora, ya recuperado de su lesión, le viene Barcelona, Madrid y Roma antes de Roland Garros. Todo está de cara para afrontar nuevos retos y reivindicar, una vez más, el cambio generacional en el circuito.
Davidovich pisaba por primera vez una final de un torneo ATP desde que es profesional. La presión se le ha notado en esos momentos clave en los que el brazo se encoge y la ocasión de rotura pasa. Así ha ocurrido en el segundo set en el que con 6-5 y 30-30 no ha tomado las decisiones correctas para llevar el partido al tercer set. La presión le ha atenazado en el tie-break y en un espectacular punto, en el que han acabado los dos por los suelos, el trofeo ha caído del lado oriental del Mediterráneo.
Tsitsipas aprovecha la ocasión que la inactividad de Djokovic y las lesiones de Medvedev y Nadal le han ofrecido, para imponer su superioridad en esta superficie. Al griego, como al alemán Zverev, siempre se les pide más, y ya no les basta con un Master1000. El objetivo está puesto en Roland Garros.
Por su parte, el español sale muy reforzado de este torneo para afrontar la gira europea de tierra. Por lo pronto, ya colocado entre los 30 mejores del ranking, el malagueño entrará en los cuadros como cabeza de serie y con los rivales sabiendo de su potencial.
El tenis español vuelve a demostrar, una semana más, su buena salud. Diez finales, seis triunfos y finalista como selección en la ATP Cup en tan sólo un trimestre de competición. Barcelona, Madrid, Roma y París son territorios que nuestras huestes están acostumbradas a conquistar. Estaremos atentos porque todo el mundo teme a nuestra Armada.
Confiemos en los discípulos de Hispania, para los inminentes retos terrestres.
[…] que supondrá su pérdida. Así lo ha venido haciendo el tenista español durante toda su carrera. La derrota ante Tsitsipas en la final del Master1000 de Montecarlo en 2022 la vivió al más puro estilo epicúreo: se puede ser feliz siendo el segundo de un gran torneo. […]