El de Manacor explotó contra el mal estado de las líneas en la Central del Foro itálico tras una nueva caída. Djokovic, con un segundo set impecable, alargó la victoria de Nadal hasta llegar a casi las tres horas. El resultado de hoy iguala a ambos con 36 Master 1000 cada uno.
NADAL EN SU «LÍNEA»: DÉCIMO TITULO EN ROMA
Cincuenta y ocho veces se han enfrentado y no nos cansamos. Nunca antes desde la era Open se había repetido tanto un duelo. Hoy se jugaban el cetro de los Emperadores de Roma en pleno Foro Itálico. Rafael Nadal volvió a demostrar que sobre esta superficie es la imagen del Augusto de Prima Porta. Décimo titulo en Roma al imponerse 7-5, 1-6, 6-3 y en el capítulo de enfrentamientos 29-28 para el serbio.
El precedente del último Roland Garros y la auténtica paliza que se metió ayer Djokovic con dos partidos a tres sets, ante Tsitsipas y Sonego daban a Nadal como verdadero favorito. Pero el partido comenzó justo al contrario. El rodillo serbio mostró su mejor cara y rompió de salida el saque Rafa, quien puso tablas con un rápido contra break. Poco a poco el rey de la tierra fue cogiendo el mando para asestar en el undécimo juego la puñalada decisiva al set y librar al respetable de un tie-break.
El segundo set tenía toda la pinta del primero. Con el 1-1 Nadal disfrutó de un punto de break que con un eficaz servicio de Nole se disipó entre las cuerdas de la raqueta de Rafa. Y a partir de ahí, Nadal, nada. Djokovic empezó a no hacer errores y lo que es mejor a llevarse los puntos decisivos. En consecuencia, 6-1 para el serbio en un visto y no visto que pocas veces le ocurre a Nadal.
A lo que si nos tiene acostumbrados el balear es a no rendirse jamás. Hoy tampoco lo ha hecho. El quiebre tempranero de Nadal en la tercera manga le ha permitido centrarse más en su saque y así asegurar, no sin esfuerzo y puntos de auténtica épica, su décimo Master1000 de Roma, la nº36 de esta categoría que lidera junto a Nole.
Acaba el último de los Master1000 de tierra de 2021. Un nuevo éxito en medio de las difíciles circunstancias que vivimos y, en el que urge, que mejoren las líneas para el año que viene. Nadal ha tropezado dos veces con ellas y sólo un milagro ha evitado que todo se quedara en algunos rasguños.

Como ha dicho el serbio en la entrega de premios, «La Next Gen de treintañeros sigue apareciendo en los momentos importantes». A estos le queda cuerda para rato. Eso sí, si las líneas no lo impiden…