El italiano consigue su primer Grand Slam al imponerse a Medvedev por 3-6, 3-6, 6-4, 6-4, 6-3 en tres horas y 46 minutos de juego. Sinner confirma su evolución remontando dos sets en la final del Open de Australia con un juego lleno de madurez, trabajo, técnica y humildad. Al ruso se le resiste el triunfo en Melbourne al encadenar la tercera final perdida, ante Nole, Rafa y Sinner, dos de ellas viendo como le levantan partidos que dominaba con dos sets de ventaja.
En el norte de la provincia de Córdoba, en pleno corazón de la comarca de los Pedroches, se encuentra Añora, una pequeña localidad de apenas 1500 habitantes en las que el porcentaje de pelirrojos es inexplicablemente alto. La imaginación popular atribuye esta evidente irregularidad genética a la presencia de un cura en la zona que se encargó de colorear el pelo de sus futuros feligreses. Otras teorías, menos dadas a las elucubraciones de tardes de Sálvame, señalan esta peculiar característica a la presencia de un destacamento de soldados galeses de la 5ª División del general Blake que habrían estado acantonados en la villa durante la Guerra de la Independencia. Sea como fuere, hoy, en Melbourne, un joven italiano, que bien podría ser noriego, (gentilicio de los de Añora) ha levantado su primer Grand Slam al imponerse en cinco sets a Daniil Medvedev, el mejor jugador de la tierra de los rojos, que es lo que etimológicamente quiere decir Rusia.
En los 90, los portadores de la mutación del gen MC1R, responsable del pelo rojo estaban de moda en Australia. Boris Becker en 1991 y 1996 y Jim Courier en 1992 y 1993 consiguieron el título en el primer Grand Slam de la temporada. Desde entonces, la sequía de estos productores de poca eumelanina empezaba a ser preocupante. A partir de ahora, Jannik Sinner y Andrey Rublev se van a encargar de devolver el éxito a esta singularidad capilar.
Dannil Medvedev aparecía hoy por sexta vez en una final de Grand Slam con un balance de cuatro derrotas y una única victoria, la del USOpen de 2021 por un triple 6-4 ante Djokovic. El resto son derrotas, tres de ellas marcadas por el doloroso sello de quien ve cómo se le escapa de los dedos aquello por lo que lleva tiempo luchando y cree que ya tiene ganado. En 2019, en su primera final de Grand Slam perdió ante Nadal en una batalla de tintes épicos en cinco sets y casi cinco horas de juego. No menos dura fue la derrota, también ante Rafa, del Open de Australia de 2022 en la que, como hoy, aventajaba a su rival con dos sets de diferencia. Las otras dos derrotas del moscovita hay que anotarlas en la cuenta de Djokovic en finales en las que el serbio impuso su experiencia para vencer en tres sets. Con toda esta experiencia acumulada parecía imposible que hoy, tras los dos primeros sets, Daniil se quedara sin el preciado triunfo en Melbourne.
Medvedev salió convencido de que bastaba con mantener el nivel que mostró ante Zverev para colocar en sus vitrinas su primer trofeo austral. Como de costumbre impuso su juego acelerado para desactivar la reacción del rival. El ruso es de los que nunca agota el minuto de descanso entre juegos y le sobran más de la mitad de los segundos que el árbitro le otorga para sacar. Todo forma parte de esa trabajada estrategia de no dar ritmo a su rival, ni dentro, ni fuera de la pista. Así es como en un abrir y cerrar de ojos Dannil había abierto una herida profunda en el juego de Sinner y en el marcador, un doble 6-3 que nadie hubiera imaginado en los prolegómenos. Dicen que los pelirrojos necesitan alrededor de un 20% más de anestesia para erradicar el dolor, así que el jugador transalpino debió administrarse una buena dosis de su pócima preferida para desactivar el juego de su rival.
La incapacidad para absorber vitamina D no fue un impedimento para dar una exhibición de templanza al resto. El italiano, bien asesorado desde su banquillo y con la serenidad y educación por bandera, despejó la incógnita de la ecuación de este partido con bolas lentas y un ritmo cansino con el que Medvedev empezó a sufrir. Así llevo el partido, tanto en el tercero como en el cuarto set, a un 5-4 a favor y servicio para el ruso. Fue en esos momentos cuando Sinner sacó su tarro de las esencias para dar una clase magistral de cómo hay que restar. Dos roturas que abrían la puerta a un quinto set apasionante. Sinner disparado hacia un sueño, Medvedev viendo fantasmas del pasado.
Los romanos apreciaban a los pelirrojos por encima de otros esclavos porque se les consideraba más fuertes y determinados que al resto. A Sinner hoy no le faltó ni lo uno ni lo otro. Más bien al contrario. El quinto set fue un ejemplo de resistencia física y concentración impropia para un chico de 22 años que juega su primera final de Grand Slam, (6-3).
De un plumazo, en este Open de Australia, Sinner ha dado la puntilla a la generación del Big 3 y a esa otra hornada de jugadores que rondan los 30 (Medvedev, Zverev, Tsitsipas, Thiem, Dimitrov…) que padecieron la dictadura de Roger, Rafa y Nole y ahora ven como los Sinner, Alcaraz y Rune les niegan lo que por edad parecía corresponderles.
Tras los dos primeros sets parecía improbable que Sinner acabara levantando su primer Grand Slam, pero tampoco nadie podía imaginar que en la Córdoba sultana y mora hubiera un oasis carmesí o en la Italia mediterránea, un joven bermejo acabara arruinando el día a uno de los principales embajadores del país rojo. El tenis es así, capaz de todo con tal de traspasar todas las líneas rojas.
Perplejo me quedo con tú artículo y una vez más tú inteligencia supera lo imaginable,hoy vemos cómo sale esa vena de licenciado en historia y Cordobés muy especial. Todo ello para ilustrar la FINAL DEL ABIERTO DE AUSTRALIA graciaaasss
¡Genial crónica social!
Crónica por las referencias históricas que reflejas en tu comentario. Y social por el certero anecdotario con respecto a las circunstancias del pelo del «panocho».
En cuanto a lo estrictamente deportivo, el análisis de la final australiana es un tratado sobre las cualidades más definitorias de este deporte donde lo psicológico cobra fundamental importancia.
¡Felicidades Fran!
Felicidades Fran Viso, nuestro gran crítico de almohada, si hubiera un gran eslam sobre analisis y cronicas tenisticas, por estar como están de bien enfocadas y preparadas, no cabe duda que tendrías el título en tus estanterías de trofeos.
Mi más sincera enhorabuena gran artículo y como siempre con un análisis acertado y bien documentado en sus enlaces de opinión.
En el ranking ATP de cómo escribir una crónica deportiva, deberías ser un número 1.
Una vez más nos informas y nos enseñas…. y si, que lastima!!, que este panocho y por aquello del orgullo patrio, no sea noriego, pero que le vamos a hacer!
De todos modos su victoria en una buena noticia ¿Porqué?
1. Es un profesional compitiendo
2. Sabe estar y tiene maneras de persona cabal.
3. Sabe adecuarse en cada momento a las circunstancias que le demandé el rival.
4. Es trabajador, tiene paciencia y luce constancia y progresión
5. Es un referente en la educación
6. Es respetuoso como pocos.
[…] el resto de torneos del circuito: 3 Master 1000 frente a 1 y las victorias en Halle y Rotterdam del noriego tenista, frente al único triunfo de Alcaraz en Pekin. Sinner hace exhibición de su absoluta regularidad, […]