Bublik-Montpellier

El excéntrico jugador ruso, nacionalizado kazajo por evidentes intereses crematísticos, se convierte en el primer jugador de la historia del tenis que vence en un torneo ATP tras perder el primer set de todos sus partidos. Coric vio como el juego anárquico de Bublik daba paso a la efectividad de su alter ego.


Los amantes del pan no solemos ponerle pega a si son chapatas, vienas, panes de picos, de pueblo, gallegos, brioches o incluso de molde. Hoy me he enterado que en los países del este cuentan con una interesante variedad que también trabajamos nosotros y que se caracteriza por tener un agujero más grande que el de un bagel, pero que conserva toda su habitual textura mucho más densa y masticable. Nosotros lo llamamos rosca y ellos bublik. Esta tarde, en Montpellier, uno de los jugadores más acostumbrados a pasarse de la rosca, Aleksander Bublik ha tenido que tirar de la merienda tradicional para hacerse un bocata de Coric, (Chori, en croata).

Bublik pertenece a una de esas especies de la tenisfera que suele polarizar, insultar y generar desconfianza. Estamos acostumbrados a las continuas excentricidades de saques de mano baja, faltas de respeto a rivales y público, e incluso, declaraciones como las que hizo en 2020 cuando reconoció odiar el tenis y asegurar que solo lo jugaba para ganar dinero. Ahora que Kyrgios y Paire están en peligro de extinción, Bublik reivindica su presencia en el ecosistema ATP en el que se está dando cuenta de que para subsistir tiene que adaptarse a las reglas de la Naturaleza del tenis.

El paso de Bublik por este torneo occitano será difícil de olvidar. Tras pasar libre de la primera ronda como bye por ser el cabeza de serie nº2 del torneo, el jugador kazajo levantó tres puntos de partido en contra ante Shapovalov. También tuvo que remontar ante Shevchenko y Auger-Aliassime, que se pusieron con un set arriba. Para cerrar el círculo, Bublik cedió la primera manga ante Coric en la final. Contra el croata, de nuevo, reseteó su cabeza y se dejó de excentricidades para sacar su mejor juego. Ahí es donde surgió ese extraordinario juego que esconde el kazajo y que suele ocultar disfrazándose de bufón del tenis. Tras el 5-7 del primero, Bublik remontó a tiempo para llevarse con 6-2, 6-3 su cuarto título como profesional, segundo en Montpellier.

Bublik no destaca por su espíritu de lucha, lo que no quiere decir que no esté sobrado de talento. Ya lo demostró cuando en 2016, siguió los pasos de tenistas como Golubev y Kukushskin y aceptar la oferta de nacionalización del país ribereño del Caspio antes que asumir la lucha que la competencia rusa de los Medvedev, Rublev y Khachanov le ofrecían.

Los bubliks forman parte de ese tipo de panes que son más vistosos que nutritivos. Eso sí, cuando hay hambre en la tenisfera los aficionados también nos los comemos con apetito. El de Kazajistan, suele pasarse de la rosca con su juego anárquico y poco esforzado. Como Bublik siga ganando en Francia habrá que rebautizarle como Aleksander Baguette.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

2 comentarios en «BUBLIK TAMBIÉN ES UNA CRIATURA DE LA TENISFERA»
  1. Buena visión sobre un jugador al que aún no gustandole el trabajo que le ha tocado ejercer, saca de cuando en vez, algún resultado como este que se analiza, aunque creo que, como dice alguien a quien conozco, esto ha sido una isla en un oceano, y la próxima no se ve en el horizonte

  2. ¡Ocurrente y genial como siempre!. En mi opinión considero que en la «tenisfera» tiene que haber de todo, «como en la viña del señor», y eso es bueno, ya que enriquece este deporte que tanto amamos. Dicho lo cual, siempre deben trazarse limites y normas que preserven la ética y equidad entre todos, de no ser así pueden asomar fantasmas de ventajas y fraudes. Justo para deportistas como Kyrgios, Bublik, Paire, Medvedev, etc, etc… considero justo que cuando corresponda, se les sancione en su medida, quizás de ese modo, el tenís sería mas veces aún, un deporte de gentleman y menos veces un circo.

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