Tenis-derrotaMunster's Ryan Heuer reacts after losing a point in the IHSAA Boys Tennis semi-final in Indianapolis, Saturday, Oct. 17, 2009. Munster lost to Bloomington South 3-2. (Photo by AJ Mast)

El tenis es un deporte en el que se pierde más que se gana. Los éxitos están asociados siempre a la imagen del triunfador, pero los perdedores también merecen el reconocimiento social porque atesoran un gran nivel deportivo y porque, en el fondo, ganan más que muchos ganadores.


Los trabajos arqueológicos que se están realizando, desde hace muchos años, en el yacimiento de Casas de Turuñuelo, en la localidad pacense de Guareña, nos han permitido ponerle cara, tras siglos de investigación histórica, a los tartessos. En el tenis, como en la vida, el éxito siempre tiene muchos rostros, pero la derrota convierte esas caras en transparentes para el resto de los mortales. Medimos el éxito sólo por los resultados finales, no por los objetivos marcados o por las capacidades de cada uno.

Hasta ahora, la civilización tartessa, considerada por los griegos como la primera civilización de Occidente y que ha sido datada al final de la Edad de Bronce en el suroeste de la península ibérica, sólo nos había legado abundantes piezas de orfebrería pero ninguna representación antropomórfica. Los tartessos eran esos fracasados a los que, por muy ricos que fueran gracias a sus avances metalúrgicos y a la exportación de minerales por todo el Mediterráneo, no les poníamos cara. La memoria visual nos acerca a la íbera Dama de Elche, pero nos aleja al longevo rey Argantonio, quien fue capaz de acabar con el monopolio comercial fenicio en el Mediterráneo y del que no tenemos ninguna representación facial.

Necesitamos dividir la sociedad entre vencedores y vencidos. Cada semana, los objetivos fotográficos sólo apuntan hacia el ganador del torneo, quedando los 127, 63 o 31 jugadores restantes del cuadro en la categoría de perdedores. Tanto residuo de derrota generado al cabo de los años, me ha hecho prospectar en yacimientos de la historia del tenis para sacar a la luz esos rostros desconocidos que aunque han ganado muchos partidos, han levantado pocos trofeos.

Entre las grandes civilizaciones de los Grand Slams, caracterizadas por su politeísmo, encontramos demasiados Dioses a los que ya nadie recuerda y, aún menos, profesa fe alguna. En esta fosa merece la pena acordarse de David Ferrer, jugador con más partidos ganados en Majors (140) que sufrió la medicina nadalesca en la final de Roland Garros de 2013, o de Marcelo Ríos, único jugador que llegó a ser nº1 del ranking y que no tiene un Grand Slam en sus vitrinas, e incluso, Guillermo Coria que en 2004 se perdió el trofeo por menos de 5 centímetros al escapársele dos bolas de partido ante su compatriota Gaudio.

Pero esto no sólo ocurre con los torneos más grandes del circuito. Me comenta mi buen amigo Domingo, al hilo del artículo recopilatorio de la carrera de Pablo Andújar, que qué pocos torneos ganó a lo largo de su dilatada carrera profesional. Otra vez me pongo el traje de arqueólogo y empiezo el trabajo de campo para retirar los sedimentos y desenterrar los rostros de grandes tenistas que no han sido capaces de ganar, o no lo fueron en su momento, más de tres torneos ATP, cosa que sí hizo el conquense.

Dentro de este grupo destaca claramente Juliene Benneteau, tocado por la varita del infortunio, al perder 10 finales de torneos ATP y no haber conseguido ninguno en la categoría de individuales. Hasta en tres ocasiones, de forma consecutiva, cayó en el ATP250 de Kuala Lumpur (Malasia). El jugador galo, que llegó a ser nº25 del mundo y fue especialista en el dobles, tuvo en la tercera ronda de Wimbledon 2012 a Federer contra las cuerdas, pero una vez más, se le escapó el partido. Como en París Bercy 2017, cuando aprovechó con 35 años la invitación del torneo para plantarse en semifinales, donde cayó ante Jack Sock. Una vida deportiva plagada de derrotas que le proporcionaron más de 9,5 millones de dólares, unos 1600 millones de las antiguas pesetas. No está nada mal eso de perder.

Pero, además de los lamentables datos del bueno de Julienne, no hay más que repasar la clasificación de la ATP para encontrar nombres como Alejandro Davidovich Fokina, Botic Van de Zandschulp o Emil Ruusuvuori para comprobar como, a pesar de estar muy bien colocados en el ranking, aún no han ganado nada. Si repasamos jugadores de buen nivel que sólo han saboreado una vez las miles del triunfo, nos topamos con jugadores que han llegado a ser Top 10, como Shapovalov, semifinalistas de Grand Slam como Tommy Paul, o el británico Daniel Evans. La lista aumenta si ampliamos a dos torneos ganados, en las que está el mismísimo Tiafoe. Junto a él, Adrien Mannarino o los jóvenes Musseti y Báez. Entre los que han ganado tres títulos ATP estarían Sonego y Coric y, por último, con cuatro, los mismos que nuestro Andújar, los mismísimos Felix Auger-Aliassime, Karen Khachanov y Diego Schwartzman.

Hoy es el día de poner caras. Creo que el repaso ha merecido la pena para darnos cuenta de que la habitual división social entre vencedores y vencidos no siempre es cierta. El tenis como laboratorio social demuestra que hay grandes perdedores que son más afortunados deportiva y económicamente que algunos esporádicos ganadores. Los cartagineses acabaron en el 535 a.C. con los tartessos en la Batalla de Alalia cayendo en el olvido esta importante civilización occidental por culpa, entre otras cosas, de la ausencia de referencias iconográficas. Hoy, gracias a los descubrimientos arqueológicos de Turuñuelo les ponemos cara y apreciamos la importancia que tuvieron en su contexto histórico de hace 26 siglos. Pero también aprovechamos para recordar el rostro de Benneteau, Davidovich, Van de Zandschulp y otros que, aunque no han ganado nada, son grandes en nuestro deporte.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

4 comentarios en «LAS VICTORIAS SIEMPRE TIENEN ROSTRO, PERO NADIE LE PONE CARA A LAS DERROTAS»
  1. Amigo, como te gusta la HISTORIA, haces un extenso relato como siempre muy bien documentado, es un placer leerte. Por desgracia en todo nos quedamos con el nombre y cara del ganador, pero todo en la vida es una competición y para ello no puede ser un ser humano SOLO esto es cosa de muchos para disputarse ese GANADOR

    1. Excelente revisión a la historia más reciente de este deporte. No está nunca de más recordar y ensalzar la figura de estos tenistas que pueden haber quedado en el olvido para algunos. Si bien es cierto que el éxito se mide en títulos, ya nos gustaría tener una carrera tan prolífica como la de estos grandes jugadores.

  2. Interesantísimo enfoque el planteado. Nos hace pensar en aquellos esforzados que por lo que fuere, no tuvieron la victoria de su lado. Una vez más… bravo! por el cronista.

  3. […] Luciano Darderi es un auténtico parvenu, uno de esos tipos que se cuela en una categoría socioeconómica superior y exige un reconocimiento acorde a los resultados que obtiene. Ha bastado con su tercera aparición en un cuadro ATP para levantar los brazos en señal de victoria. Sólo ha tenido que jugar ocho partidos en el circuito para obtener un título, cosa poco habitual en un deporte en el que se pierde mucho más que se gana. […]

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