La derrota en la fase previa en Roland Garros, pone fin a una secuencia de 79 Majors consecutivos a sus espaldas. Feli demuestra que no hace falta ganar muchos títulos para ser muy grande en el tenis.
Feliciano López nunca ha sido de colocarse en el lado sencillo, incluso, normal. Jugador de saque y volea en un país de agotadores terrícolas, belleza y elegancia propia de otros círculos más frívolos alejados de la disciplina deportiva, defensor de la hierba en un tenis abocado a la dualidad de tierra batida o pista dura, Feli siempre ha optado por el disfrute más que por el sacrificio. Hoy, la derrota ante Moroni, en la fase previa de Roland Garros, pone fin a una racha de 79 Grand Slams jugados en su cuadro final de forma consecutiva.
Nadie, ni los más grandes se han acercado a esta marca. Evidentemente, la tormentosa carrera de Nadal, plagada de lesiones, ha podido sumar más de 15 de una tacada. Djokovic con 51 no se pudo acercar tanto a esta marca como Federer, que llegó a las 65 presencias consecutivas. Casualmente, en este irreal podio de datos estadísticos, Andreas Seppi, colocado en el tercer escalón, también ha cortado su racha en Roland Garros al perder contra su compatriota Zeppieri. De esta forma, la segunda plaza la conservará otro ilustre español que está dando los últimos coletazos a su carrera deportiva: Fernando Verdasco con 67, racha que se detuvo hace un par de temporadas.
La legión de detractores del tenista toledano, que también los tiene, ha querido subrayar más su presencia en saraos de la movida madrileña más chic que sus importantes logros en la cancha. Pero Feliciano López no es un tenista del montón. Es momento de recordar que es ganador de 7 torneos ATP, dos de ellos de categoría 500, que se quedó a las puestas del Top 10 en 2015, pero alcanzó en cuatro ocasiones, con protagonismo especial, 4 Copas Davis con España.
De los 80 torneos grandes que ha disputado, uno menos de forma consecutiva, el toledano ha llegado a los cuartos del US Open de 2015 y en tres ocasiones de la misma ronda de Wimbledon (2005, 2008 y 2011). Sus éxitos herbívoros se concretan en dos triunfos en el Queens. En la edición de 2017, ganó en un partido espectacular al mismísimo Marin Cilic, que tan sólo unas semanas después fue finalista de Wimbledon donde cayó ante Roger Federer.
Resulta sorprendente que sea en Roland Garros, el torneo en el que también atesora el récord de participaciones con 21, adelantando en una a Fabrice Santoro, donde se haya roto la racha de este dandy del tenis español y mundial.
Después de 983 partidos ATP, 503 de ellos ganados, este representante del tenis de otra época, del saque y volea, del revés cortado y de la derecha liftada y profunda está fuera de los 100 primeros del ranking. Esto no es sólo un frío dato numérico, sino que es el inicio del fin. Ahora que los beneficios del ranking protegido que impuso la pandemia han terminado, Feli va a sufrir para entrar en los cuadros de los grandes torneos.
Guapo, rico, sano, buen jugador y excelente director general del Mutua Madrid Open. Ya era hora de que de que algo le saliera mal a este toledano de carrera ejemplar que a sus cuarenta años sigue en la brecha y que, hasta de la derrota de hoy, saca un hito que será difícil de superar. Enhorabuena, Feli.
Un gran profesional que se ha cuidado de una forma excepcional durante tantos años.
Lastima que con su concepto (saque y volea) que en mí opinión es un deleite, no haya podido conseguir más títulos…
[…] año la tierra parisina echará de menos a Feliciano López, que no se había perdido esta cita desde hace dos décadas, pero también convivirá con Rafa que […]