Alexander Zverev da un pasito más hacia su sueño de conseguir un Grand Slam al imponerse a Mensik en la primera semifinal por 7-5, 6-2, 3-6, 6-3. Flavio Cobolli será su rival mañana tras la retirada de Matteo Arnaldi por culpa de un virus intestinal. Mañana tendremos un nuevo ganador de un Major y de Roland Garros, cosa que no ocurría desde 2005, cuando Rafa Nadal conseguía su primer título en la tierra batida de París.
Quién no se ha quejado alguna vez por la diferencia que existe entre lo que pedimos y lo que nos llega. Ese producto maravilloso que blanquea las baldosas de tu casa, ese reloj de marca que luce a la perfección en el anuncio y cuando te llega no marca los segundos, ni los terceros, o esa hamburguesa que usan como reclamo en las fotos y en nada se parece a la que te encuentras cuando te llega a la mesa, acaban frustrando nuestras expectativas. Esto, traducido al tenis es, como si nos gastáramos 400€ para ver a Alcaraz y Sinner revalidando la final de 2025 y nos la cambiaran por un Zverev-Cobolli que sólo a los muy cafeteros les va a interesar. Pues eso, una final de Roland Garros de Aliexpress.
Estos quince días de tenis en Roland Garros han servido para subrayar que éste es un deporte imprevisible, en el que las condiciones climatológicas, el estado de forma físico y mental y hasta ese puntito de suerte que debe acompañarnos en la vida, son esenciales para desequilibrar la balanza hacia un lado u otro. Aquí lo real es lo que ocurre en la pista y lo virtual son las componendas que todos nos hacemos basándonos en las experiencia vividas. Lo imprevisible está a la orden del día, lo anormal se convierte en normal cada cierto tiempo. Kuerten ganó en la Phillipe Chatrier en 1997 como nº66 del mundo. O, Gastón Gaudio, nº.44, sorprendió al favorito Coria, nº3, en 2004. Hay miles de casos que lo convierten en habitual.
Si hace un mes poníamos en cuestión la competitividad de Zverev, tras ser arrollado por Sinner en la final del Master1000 de Madrid, hoy lo tenemos a punto de alzarse con su primer Grand Slam. Ni antes era un paquete, ni ahora es Federer. Ante Mensik ha demostrado que la experiencia es un grado. Como ya hiciera en cuartos ante Jódar, el hecho de superar el disputadísimo primer set, ha servido para lanzar a sus rivales el mensaje de superioridad que necesitaba Shasha. No basta con jugar bien ante el jugador alemán, también hay que aprovechar las bolas decisivas. A partir de ahí, el partido estaba bajo el control del germano.
Más sencillo lo ha tenido Cobolli en su semifinal italiana ante Arnaldi, ya que, el de San Remo, no se ha presentado tras pasar una pésima noche aquejado por un virus estomacal. Así las cosas, Cobolli y Zverev se enfrentarán por quinta vez en sus carreras con un balance favorable para Shasha de 3-1, pero no hay que olvidar que hace pocas semanas el florentino se impuso a Zverev en Munich, así que cuidado con lo que pueda pasar porque el tenis y la vida son imprevisibles.