El balear ha disputado en 17 ocasiones el Grand Slam de la tierra batida, en 13 ocasiones lo ganó y, desde su segunda participación, siempre fue él favorito. En esta ocasión, las circunstancias lo liberan de esta presión y un triunfo suyo sería una gesta más en su carrera.
Nadal y Roland Garros son dos términos que el diccionario del tenis podría calificar como sinónimos. En cualquier caso, son palabras que suelen pronunciarse juntas y siempre están relacionadas con el éxito. Desde 2005 ningún jugador ha visto su nombre, salvo el balear, adornado con el adjetivo de «favorito». En la edición de 2022 del Grand Slam parisino, algo está cambiando. Nadal no es favorito.
La reaparición de su eterna lesión del pie en Roma, hace tan sólo una semana hizo que las sirenas saltaran. A eso hay que sumar el extraordinario juego de Djokovic en el Foro Itálico, que le llevó a vencer un Master1000 más. Tampoco hay que olvidar que jugadores como Zverev, Tsitsipas y Ruud han mejorado su estado de forma sobre la tierra. Quizá ellos tengan el nivel pero no la mentalidad. Nadal tiene el nivel y la mentalidad, pero no el físico. Y por último, Carlos Alcaraz, contenido por su equipo para no ir a Roma, acabó en Madrid muy por encima de cualquiera de sus potenciales rivales. El murciano lo tiene todo…, salvo la experiencia y en este Roland Garros tendrá que verse, por primera vez, en un torneo a 5 sets siendo ya favorito.
Este año la tierra parisina echará de menos a Feliciano López, que no se había perdido esta cita desde hace dos décadas, pero también convivirá con Rafa que viene, lastrado por su lesión, pero liberado de pesada losa que supone ser favorito en todo lo que se juega sobre arcilla.
Expertos, prensa, casas de apuestas y aficionados desvían el objetivo para enfocar a Djokovic como principal favorito. El serbio deberá soportar una presión que en contadas ocasiones ha tenido en París. En 2015, una de las ocasiones que Nadal le dejó el camino libre, fracasó en la final ante Wawrinka. En 2016 pudo resarcirse ante Andy Murray y, el año pasado tras deshacerse de Nadal en las semifinales, venciendo a Tsitsipas.
Para Nadal, no ser favorito, a estas alturas de la película, puede ser la mejor noticia que podía recibir. Su cuerpo flaquea por la edad y el exceso de kilómetros al que ha sometido su motor, pero Rafa siempre nos puede regalar una nueva gesta…, quizá la última.