En pleno Viernes Santo, el malagueño alcanza sus primeras semifinales en un Master1000, al remontar un partido, que se le había puesto de cara a Fritz. Su rival será el búlgaro Dimitrov, quien se ha impuesto al polaco Hurkacz. En la parte baja del cuadro, Zverev y Tsitsipas buscarán una plaza en la final.
Alejandro Davidovich Fokina está viviendo su «semana más «santa» como profesional del tenis. A la ya comentada victoria ante el nº1 del circuito, Novak Djokovic, hay que sumar el pase a sus primeras semifinales de Master 1000 de su carrera. Lo ha conseguido al imponerse por 2-6, 6-4, 6-3 a Taylor Fritz, flamante ganador de Indian Wells y jugador con más victorias en lo que llevamos de año.
El malagueño sigue en estado de gracia y mostrando una motivación muy alta sobre la tierra del Principado. Hoy, Davidovich salió con una buena «torrija» que provocó que el norteamericano no le diera opciones a Davidovich en el primer set. En la segunda manga, el español aprovechó una pequeña fisura en el servicio de Fritz para igualar la contienda. Todo se tuvo que decidir en el tercero, donde el malagueño se mostró más acertado que el californiano. Mientras la legión portaba el Cristo de la Buena Muerte en su ciudad, Davidovich confirmó su «Buena Vida» en Montecarlo.
El tenista español buscará su particular «sábado santo» para impedir «la Resurrección» de Dimitrov. El búlgaro está dispuesto a que no se repitan las «penitencias» de los últimos años que lo han tenido apartado de las «carreras oficiales» del ranking. Por lo pronto, hoy ha entregado al «sanedrín» a un Hurkacz que parecía embalado hacia las rondas finales.
En la otra parte del cuadro, Sinner padeció su particular «Vía Crucis» que le impuso el Sumo Sacerdote alemán, Alexander Zverev. El público enfervorecido clamaba en favor del joven italiano de la Next Gen, pero, la experiencia del germano, hizo que se echara el partido al hombro y como un costalero más, recorrió su particular Calvario para sacar adelante el partido, como el Todopoderoso ya tenía pensado.
Su rival será Stefanos Tsitsipas, vencedor de la edición pasada. El ortodoxo griego arrasó en la primera manga a Schwartzman. Le acusan de recibir ayuda del «Apostolo» principal desde la grada, pero él lo ha negado hasta en tres ocasiones. Hoy no ha necesitado la ayuda del Padre celestial y se ha conformado con predicar sobre la Tierra.
En el Viernes Santo todo es largo. Las cuatro procesiones de Montecarlo de cuartos de final se han ido al tercer set y se han acabado decidiendo por detalles, ante el clamor de la muchedumbre, que celebra la llegada de la Pascua del Tenis. Mañana, Sábado Santo de semifinales y, Dios mediante, domingo de Resurrección.
Bonito ver que los jóvenes tenistas ESPAÑOLES Dan la talla y nos hacen pasar buenos momentos(no sin nervios) ganando a los número UNO del escalafón. Siempre gratificante. Y hoy SUPER ALEGRÍA porque el equipo femenino ha ganado a HOLANDA una maravilla la Castellonense. – Todo a ritmo de tambores y saetas