Hasta el mejor escribano echa un borrón. El mismo Federer encadenó, al principio de su carrera, importantes series de derrotas antes de coger la senda del éxito. Alcaraz cae en tres sets ante Sebastian Korda.
Nadie esperaba que cayeran al principio en el Principado. Alcaraz, Djokovic, Aliassime…, todos pensaban llegar más lejos en Montecarlo. Pero, de las derrotas también se aprende, e incluso, en algunas ocasiones, más que de determinadas victorias. Federer nos podría dar una Masterclass sobre esto en sus inicios como profesional prometedor.
El tenis deja un perdedor y un ganador en cada partido. Y si hablamos en términos más amplios, de cada torneo sale un sólo triunfador y decenas de jugadores que tienen que hacer las maletas antes de tiempo. Esto amplia las opciones del fracaso. El proceso de cualquier ganador, pasa por convivir con las derrotas. Todo transcurre muy rápido y un día estás arriba y, al siguiente, te encuentras digiriendo un inesperado mal resultado. La competitividad es máxima y todos los jugadores del circuito profesional tienen un nivel altísimo. Podemos encontrar infinidad de excusas, hacer reflexiones y análisis reposados sobre cómo cambia la competición de unas semanas a otras, pero, mejor que llenar de palabras vacías este artículo, lo decoraré con ejemplos.
Carlos Alcaraz.
Pocas veces las palabras debutante y favorito se han utilizado en una misma frase y para un mismo protagonista. Alcaraz está conviviendo con esta anormalidad. En Montecarlo la moneda ha caído por el lado más inesperado, para un favorito, pero por el habitual para un debutante. A pesar de eso, cada día nos demuestra que estamos ante uno de los grandes de este deporte. Hace poco más de una semana se confirmaba como estrella del tenis con su bautizo en el Master1000 de Miami. Hoy lo demuestra con su actitud en la derrota en su estreno en la tierra batida. Ni antes era muy bueno ni hoy en un fracasado. Su rival de esta mañana es otro de los llamados a liderar el tenis más pronto que tarde. Korda no es ningún «tuercebotas» del tenis. Ya tuvo contra las cuerdas a Nadal en Indian Wells y tanto en Miami como en el Open de Australia cayó en tercera ronda ante Kecmanovic y Carreño. Colocado entre los 20 primeros del ranking cayó contra Alcaraz en la final del Next Gen de 2021. Esta mañana se ha tomado la revancha para engrandecer el proceso de crecimiento de Alcaraz.
No es la primera vez que el murciano cae contra pronóstico. En París Berçy el bloqueo fue aún mayor que el de hoy. En aquella ocasión fue contra Hugo Gastón. De aquellos polvos han venido estos lodos. Si en aquel momento supo reponerse para conseguir el triunfo en el Master de los jóvenes y un excelente triunfo de temporada con un balance de 18 victorias y sólo 3 derrotas, no me quiero imaginar lo que nos tiene preparado para esta primavera.
Felix Auger Aliassime.
El canadiense empezó la temporada erigiéndose en esa realidad que todos llevamos viendo desde hace unos años. El jugador de origen togolés rompió el maleficio de nueve finales perdidas para imponerse, a título individual en Rotterdam, y con su selección en la ATP. Los cuartos de final en el Open de Australia lo catapultaron al Top10. Pero el tenis es poliédrico y lo que antes era cara, todo se tornó en cruz. Auger Aliassime no ha ganado un sólo partido en los tres Master1000 que se han disputado en lo que llevamos de año. El canadiense, bien amueblado del piso de arriba, es consciente de que no está jugando bien y los rivales son muy duros. Por eso, no dudó en exaltar el nivel de Mussetti y seguir trabajando para recobrar el camino de la victoria que será el que le mantenga en los privilegiados puestos en los que ha llegado en 2022.
Novak Djokovic.
El serbio no está acostumbrado a perder. Su balance de victorias ATP es del 80%, uno de los más altos del circuito. Eso no es impide que Nole también sufra los avatares de la exigente competición y, en cuanto algo se desajusta, llegan las derrotas. Está claro que la inactividad, obligada por su negativa a vacunarse contra el COVID19, le ha sacado de ese punto de forma que le servía para marcar la diferencia con sus rivales. El serbio necesita rodaje y, como bien dice su nuevo entrenador, Goran Ivanisevic, para Roland Garros estará al 100%. Mientras tanto, Djokovic ha sido fiel a sus principios y el circuito empieza a ser más flexible en sus medidas.
Ganar y perder, esa es la cuestión. Esta semana el excéntrico Paire, que esta temporada parece decidido a reconducir su carrera, reflexionaba sobre lo difícil que es ganar: «cuanto más entreno, menos gano». Esa misma presión la ha pasado Goffin, a quien el equilibrio mental y físico le ha devuelto a la senda del triunfo. Las exigencias actuales del circuito son máximas y bien lo saben viejas glorias del circuito como Tsonga, Simon o Verdasco. El primero ya ha anunciado que abandona…, los otros no tardarán mucho.