Esta noche acaba un atípico Mundial que, inexplicablemente, ha sido organizado por tres países, ha tenido más participantes que nunca y en el que, muy pronto, nos hemos quedado sin Brasil, Italia y Alemania, los equipos más laureados de la historia del fútbol. Italia ni siquiera se ha tomado la molestia de clasificarse. Esto no es exclusivo del deporte rey. Stefanos Tsitsipas es, probablemente, el jugador que más expectativas había creado en el circuito en la última década y, por ende, el que más ha defraudado a sus seguidores. Su caída en el ranking le ha sacado del Top50, muy lejos de la tercera posición de la clasificación que ocupaba en 2021. Muchos pensamos que esta crisis de resultados tiene mucho que ver con su estabilidad emocional, la toxicidad del trato con su padre-entrenador y su forma de golpear el revés a una mano. Pues bien, a pesar de todo, como hemos visto esta semana, su juego sigue siendo el de un crack del tenis, vencedor de un Masters Finals, finalista de 2 Grand Slams y ganador de 3 Master1000. Con eso, y algo de amor propio, le ha dado para ganar un ATP250 en Gstaad.

La resurrección de este crucificado del tenis se ha producido en una estación de esqui suiza por la que se ha deslizado perfectamente el griego. Para levantar el que es su decimotercer titulo ATP, Tsitsipas ha tenido que derrotar al peruano Buse, que le acababa de ganar en Mallorca, al tenista local Kym, a Rinderknech, a Sevchenko y en la final al belga Collignon, que está siendo una de las sensaciones del circuito en los últimos meses y que ha llegado a arrebatarle la segunda manga al heleno: 6-4, 6-7, 6-3.

Hasta hace poco, Tsitsipas no le echaba muchas cuentas a estos torneos que se juegan en la semana posterior a un Grand Slam. El griego aprovechaba estas semanas para para no acumular demasiadas horas en pista. Ahora, el exigente circuito del tenis le ha expulsado de las últimas rondas de los torneos grandes, así que, toca buscar oportunidades en torneos de medio pelo que le devuelvan al Olimpo del que ha bajado por su mala cabeza…, y por su entorno.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

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