La rotura de la raqueta de Alcaraz en su partido ante Monfils tiene pinta de llegar hasta la posible implicación del murciano en la muerte de Manolete, en el incendio de Roma, en el naufragio del Titanic y, por qué no, en el asesinato de JFK. Una caterva de odiadores estaban al acecho de la primera mancha de un joven que sólo conoce el éxito en su corta edad y larga carrera deportiva.
Falta poco más de una semana para que se perpetre la insolidaria financiación singular catalana, seguimos esperando que un conductor de autobuses venezolano presente las actas electorales que le otorgan la victoria en los comicios de su país y enterramos a un crío de 11 años, víctima de la sinrazón de otro joven de su pueblo, mientras las autoridades han esperado a conocer la procedencia del agresor para expresar sus condolencias, pero, el mundo anda preocupado estos días por la tremenda pérdida de control de Carlos Alcaraz que le llevó a romper una raqueta. Como decía Confucio, «cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo».
Ha tenido que llegar la segunda ronda del Master1000 de Cincinnati para que la desesperación de Alcaraz, al ver que se le escapaba un partido que había tenido ganado, impactara con la raqueta en el suelo deformándola con una inesperada crueldad. Más de cuatro años han tenido que esperar sus odiadores oficiales para que llegara esta desafortunada acción que alimentara todo su odio contenido. Unos, ocultos en el anonimato de las redes sociales, y otros, a cara descubierta han aprovechado el primer renuncio de Alcaraz para descargar toda su envidia acumulada contra Carlitos. No pueden soportar que, con tan sólo 21 años tenga 4 Grand Slams y un futuro prometedor por delante. Quizá por eso deciden colocarle un tribunal inquisidor en cada uno de sus actos, de sus declaraciones, de sus apariciones públicas…
El mismísimo Federer, icono del tenis, acostumbraba en sus inicios, con demasiada frecuencia, a maltratar su herramienta de trabajo. Se le contabilizan 5 raquetas rotas, lejos de las 700 que se cuenta que rompió Marat Safin en sus doce años de profesional o las casi 60 que ha liquidado Novak Djokovic. La excepción es Nadal, ejemplo de autocontrol que ha llegado a declarar que «mi familia no me hubiera permitido romper una raqueta». El mismo Sinner, principal rival del jugador de El Palmar, supera al español con dos raquetas rotas por una de Alcaraz. Todos recordamos momentos de desesperación de tenistas que descargan su frustración con este antideportivo gesto que hay que evitar, sancionar e, incluso intentar erradicar, pero sin perder el norte. Nole ha llegado a utilizar la rotura de raquetas para cambiar el rumbo de algunos partidos que se le habían complicado y que, tras descargar en ellas toda su ira, han conseguido recuperar ese control emocional que tan importante es un deporte individual como el tenis
Está demostrado que basta con que se produzca una prohibición para que nazca un deseo. Llevo años pidiendo que no comparemos a Nadal con Alcaraz. No es justo para ninguno de los dos, pero sobre todo para el murciano, que aún tiene mucho camino por delante. La ejemplar educación y forma de comportarse dentro y fuera de la pista del mallorquín es fruto de un compendio de educación, autocontrol y disciplina trabajada por su entorno, en el que mucho tiene que ver su tío Toni. Tampoco es malo el equipo que rodea a la perla murciana, pero su carácter y forma de vivir el tenis están en las antípodas de Rafa. No seamos injustos y hagamos del detalle, categoría. Pensar que Alcaraz es un mal deportista por romper una raqueta sería como justificar que los catalanes deben contribuir menos a la caja común por el bien de la convivencia, que Venezuela no merece un presidente que esté en sus cabales o que la justicia debe amparar a aquellos que no respetan la vida de una inocente criatura.
Los que practicamos o hemos practicado deportes sabemos que, en ciertas ocasiones, hay que cambiar una tendencia en la que estamos metidos y que con otros intentos no censeguimos salir. El joven Alcaraz dependiendo de el mismo intenta cambiar una dinamica en la que se encontraba metido y tuvo un gesto reprobable pero intentaba cambiar aquello en lo que a su entender podría cambiar su dinámica, esta raqueta podría ser la primera de alguna más que sea destruida en este camino que tiene por delante Alcaraz, lo que verdaderamente es grave en mi opinión gravísimo es todo ese conjunto de prevendas que recibe una Comunidad que prácticamente tiene conseguido salir del estado español a costa y en detrimento del un gran número de Comunidades con menos recursos, que un país dirigido por un conductor de autobuses, «sin menospreciar dicha profesión y a los que la desarrollan» tenga la desfachatez de ocultar unos resultados que le obligaría a dejar el poder y que tenga tan poca importancia la vida humana y seamos capaces de cercenar la existencia de niños, hombres y mujeres por no se sabe que estado de locura nos invaden.
Esta Sociedad campetitiva que hemos desarrollado y en la que nos encontramos inmersos debemos intentar mejorarla cada uno con la parte que le toca, yo ya he comenzado a pedir la abdicacion del Sr. San-che,, responsable de alguno, que digo alguno, de bastantes de los males en los que se encuentra el hasta hora Estado Español.
Por lo que respecta a Carlos Alcaraz, el tiempo le irá enseñando fórmulas para recuperar sensaciones en esos momentos que necesite mejorar y encontrar fórmulas para superarse en los bajones, aunque con su temperamento tan responsable de sus logros, habrá más raquetas destrozadas bien en el suelo o en el poste de la Red.
«como dice el refrán» Por una vez que maté a un perro,me llamaron MATAPERROS. Los que practicamos este deporte en multitud de ocasiones quien no le ha pegado con la raqueta a la cinta.La raqueta rota no nos sirve.Bueno en política siempre lo describes perfecto,pero amigo a estos los tendremos «»por desgracia «»con morada perpetua como el Venezolano MADURO.Y para rematar para CATALANES Y VASCOS (((lo que pidan)))que el resto lo pagaremos. Gracias Fran