Godos en el Godó

El tenis español está en crisis. Ningún español en las rondas finales del ATP500 de Barcelona, ponen de manifiesto que no es una cuestión de superficie, lesiones o calendario, sino que la Armada Invencible, sobre todo en tierra batida, no tiene más recambio que el de Alcaraz. Tras la caída de Nadal en segunda ronda, el torneo ha perdido todo el interés del público español, aunque no sé si, también, el de los descendientes del condado adscrito al medieval Reino de Aragón.


Lo que no ha conseguido Puigdemont, Prat de la Riba, los Jordis, Turull, Carod Rovira, Junquera, los de Junts o la gens que vive de todo esto, lo ha logrado el tenis: expulsar a los españoles de su tierra. Nadie podía imaginar, hace tan sólo unos años, cuando el 3% era una cifra reconocida por estos lares…, porque se asociaba al porcentaje de extranjeros que levantaban el trofeo en el Real Club de Tenis Barcelona, que en la 71º edición del torneo con más solera de España, no hubiera ningún representante de nuestro tenis desde la ronda de cuartos de final.

El origen del torneo se remonta a mediados del s. XX, época en la que no se manejaban esas ínfulas de sentimiento nacional, creado tras un preocupante proceso de reescribir una historia de condados carolingios emancipados del dominio musulmán y que acabarían perteneciendo al Reino de Aragón. Nada más que eso, el resto es pensar que Albert Ramos Vinyolas ha sido mejor que Federer simplemente por haber nacido en Mataró. El Godó y el tenis nunca han sido sospechosos de ir contra España, bien al contrario, no hay más que ver el palmarés del torneo para comprobar como los Santana, Orantes, Ferrero, Nadal, Verdasco o Alcaraz, todos nacidos más allá del Ebro, han sido bendecidos en Barcelona como promocionó y protegió España la incipiente Industria textil catalana en el s. XIX.

Suelo comentar en mis artículos que el tenis acaba siendo una alegoría de la vida misma y, una vez más, compruebo como nuestro deporte vive estos años con una preocupante decadencia que sólo sostiene Alcaraz. Curiosamente aquí, durante la disputa del ATP500 de Barcelona, le hemos puesto cara a la inminente despedida de Nadal, como si fuera una metáfora del final del orgullo patrio y de los sentimientos nacionales que siempre ha representado el manacorí. Ya estamos deseando que vuelva una Guerra de Sucesión del tenis previa a los ansiados Decretos de Nueva Planta que devuelvan el poder de los jugadores españoles en nuestra tierra, ya sea batida o sin batir.

En el Imperio español del tenis nunca se ponía el sol. Hasta hace unos meses nuestros capitanes de la raqueta se imponían desde Australia hasta Indian Wells, de Buenos Aires a Londres y de Nueva York a Shanghai, pero ahora, como si nos tuvieran cogidos por semejante parte, desde Bruselas o desde donde sea, el tenis español no logra reivindicarse ni en su propia casa…, porque el Godó, por si alguien no lo tiene claro, es de los Godos.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

2 comentarios en «SIN GODOS EN EL GODÓ»
  1. Amigo Fran,así está nuestro Tenis español. Yo padecía en el partido de Nadal(veía como padecía en cada movimiento y en cada golpe del contrario)Con estos dirigentes políticos RUINA PARA ESPAÑA mires donde mires.Confiaremos que esto no dure mucho…….de una u otra manera.-

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