Djokovic-paris-bercy

El serbio vence en Paris-Bercy y suma su 40º Master1000 de su palmarés. Dimitrov no gana un torneo desde que en 2017 ganara en Cincinnati y el Masters Finals, los mayores logros de su carrera profesional. Nole demostró su enorme capacidad para jugar finales venciendo por 6-4, 6-3 en un partido sencillo en el que el serbio nunca se vio en problemas. El serbio, que apenas ha perdido 5 partidos en toda la temporada, acabará 2023 como nº1 de la ATP y con 3 Grand Slams más en sus vitrinas.


Djokovic no es de pedir. Él prefiere ganarse las cosas con el esfuerzo de su trabajo y la disciplina de una vida ordenada. Al serbio no le gusta conseguir los triunfos desde Waterloo, a través de presiones injustas, normalizando cuestiones extrañas o blanqueando situaciones bajo un manto de eufemismos que buscan «hacer pedagogía». El serbio es un tipo que va de frente, acata las normas por incomprensibles que le parezcan y se deja de tonterías en la pista, donde su único objetivo es ganar. El balcánico no necesita aparentar, es así. Si tiene que discutir con el juez, lo hace, si necesita romper una raqueta procede a ello y si ve que tiene que enfrentarse a un público molesto y maleducado, no se tapa para manifestarlo. Ese carácter indomable de Nole es el que le ha llevado hasta lo más alto del escalafón del tenis mundial a lo largo de toda la historia.

Hoy, en París Bercy, Novak Djokovic ha dado un nuevo pasito para alcanzar la gloria celestial del tenis universal en la que, cada vez más, va agrandando la distancia con los arcángeles Rafa y Roger. Por no hablar de los querubines Alcaraz, Sinner o Rune, a quienes sigue castigando por la insolente falta de respeto que le profesan sobre la pista. Nole es distinto. Ni tan educado y correcto como Nadal, ni tan gentleman como Federer, pero de momento, superior a estos en triunfos.

Esta tarde, en la final del último, y peor, Master1000 de la temporada, se ha enfrentado a un convidado de excepción, un proyecto de estrella que se ha quedado en el camino. Grigor Dimitrov es posiblemente el jugador más técnico y con un estilo más depurado del circuito. Verle jugar es como asistir a una sesión de toreo de salón…, pero hoy le ha salido un «victorino» que le ha obligado a poner en riesgo su figura. Desde 2017, que salió a hombros del Masters Finals de Londres, el búlgaro no ha cortado orejas ni en plazas de tercera. El miedo al éxito se ha apoderado de él hasta este Master1000 parisino en el que esperaba repetir la única victoria que ha infringido al serbio (12-1), hace diez años en Madrid.

Pero, para ser sinceros, las opciones de Dimitrov hoy eran pocas. El búlgaro ya no está acostumbrado a ganar y Nole no para de hacerlo. Desde junio, Djokovic sólo ha perdido en la final de Wimbledon ante Alcaraz. Por eso, se me antoja que para Grigor hoy, las únicas opciones de victoria pasaban por que un fugado de la justicia española lo hubiera metido en la cesta de la negociación por la investidura…, pero en el tenis, de momento, esas cosas no se negocian, se ganan en buena lid.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

Un comentario en «DJOKOVIC NO CONDONA LA DEUDA QUE DIMITROV TIENE CON EL TENIS»
  1. Normalmente los mejores ganan a los que no lo son tanto y simplemente eso es lo que ha ocurrido. Cierto que Grigor está en un momento dulce, pero aún siendo así, no ha dado para tanto. Al hilo de lo que es el toreo de salón, hay que decir que ver jugar al búlgaro es una verdadera delicia… quizás y una vez fuera Roger, sea el referente en la depuración de la técnica académica.

    Tal como dices, Nole no necesita nada más, que apoyarse en su trabajo, en perseverar en cuidarse y seguir una vida ordenada. No hay trampas. Muchos deberían aprender de él… inclusive los prófugos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *