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Al excéntrico jugador kazajo, al que ni le gusta la tierra batida, ni el propio tenis, hoy sí le han salido las cuentas, al ganar 410000€ con su triunfo en el ATP500 de Halle. Bublik aceptó la oferta de la Federación kazaja para representar a esta república ex-soviética y, convertirse por dinero, en embajador deportivo de este país de Asia Central, uno de los mayores exportadores de crudo y uranio del mundo. Rublev se queda, por segunda vez, a las puertas del triunfo en Halle.


Los mercenarios están de moda. Uno pensaba que esto era cosa del pasado y que mejor sería centrarse en los riesgos que conllevan las excursiones de los multimillonarios o, acaso, intentar averiguar cual sería el próximo plató al que fuera nuestro presidente, pero, de repente, nos damos cuenta de que existen empresas militares con misiones tan interesantes como cambiar gobiernos, movilizar pueblos y generar revueltas. Eso sí, no sólo hay mercenarios, por mucho nombre de músico clásico que lleven, en las Fuerzas Especiales del Ejército, también los hay en el deporte. Kazajistan compró los servicios de Alexander Bublik en 2016. Hoy, el país que pasó de ser una república soviética a un solvente país de Asia Central, consigue una importante cuota de pantalla gracias al triunfo del excéntrico jugador ruso, ahora kazajo. El deporte como embajador de los valores de un país y los deportistas como sirvientes de dirigentes multimillonarios, que dan por buena la operación, a cambio de dinero. Poderoso caballero es don dinero…, o al menos, más poderoso que los sentimientos de pertenencia a la tierra en la que has nacido.

Si exceptuamos a Nick Kyrgios y Benoit Paire, Alexander Bublik es el jugador más excéntrico del circuito, lo que, a su vez, le convierte en el más entretenido de cuantos disputan el circuito. Saques de mano baja, dejadas imposibles, incomprensibles cambios de ritmo y hasta golpeos a la pelota con la propia empuñadura de la raqueta, son una constante en su repertorio de cada partido. Podríamos decir que el kazajo se divierte con todas estas incomprensibles formas de afrontar el circuito profesional, pero no es así. Hace algunos meses declaró a L’Equipe: «Odio el tenis con todo mi corazón». Su intención es acumular el máximo dinero posible para que, él y su descendencia, no pasen fatigas. Como de costumbre, la apariencia no es sincera y lo hemos podido ver durante esta semana sobre la hierba de Halle.

Bublik en estado puro.

Al ex-ruso no le gusta el tenis de oficina, el de 8 a 3, el que sale de una línea de producción tras veinte golpes. Lo suyo es la inspiración, el hacer lo que le apetece en el momento que le da la gana. Entretenimiento absoluto para el espectador y desesperación para su entrenador. En esa imaginaria balanza, esta semana, Bublik ha puesto más peso en el orden, el esfuerzo y la concentración. Tras dar la sorpresa en semifinales ante un Zverev en pleno crecimiento y arropado por su público, se ha enfrentado en la final con su antítesis. Rublev sigue siendo ruso, aunque en ocasiones amenaza con apostatar. Además, entiende el juego como un trabajo en el que, cuanto más te esfuerces, más posibilidades tendrás de triunfar. A la hora de pasar una pelota más por encima de la red no hay quien le gane. Dos estilos diferentes luchando por un único triunfo.

En esta ocasión, la báscula ha caído del lado de la genialidad. El kazajo salió como lo que es, un disfrutón negacionista, apoyado en la inspiración esa de los días en los que todo te sale: 6-3 para Bublik. Beto Martín desde el box de Rublev lograba canalizar la ira del moscovita para que remontara la segunda manga con el mismo resultado. Todo se decidió en ese tercer set en el que pronto se colocó con ventaja Alexander y, gracias a su excelente servicio, mantuvo su saque para alcanzar su segundo triunfo ATP, primero de la categoría 500. Rublev buscaba su decimocuarto torneo profesional, primero sobre hierba. En 2021, Andrey ya cayó en la final de Halle ante un rival bastante inferior que él sobre los papeles, Humbert. La hierba se le resiste al ruso.

Todo se ha ordenado estos días en la vida de Bublik. Con 26 años, alcanza su mejor posición ATP, la 26. El balance de partidos jugados se ha equilibrado con 116 partidos ganados y 116 perdidos. Las piezas empiezan a encajar. Es joven, pero con los más de 400000$ que se ha embolsado en Halle, acumula ya cerca de 5,5 millones de dólares en premios, más los ingresos que obtiene por publicidad y demás eventos a los que asiste. Este mercenario de origen ruso, adoptado por Kazajistan para compartir beneficios, quizá vea ya satisfechas sus necesidades presentes y futuras, pero no me creo yo que, ahora que aparece algo de cordura en su juego, vaya a dejarlo…, porque tampoco me creo yo que, jugando como juega, odie jugar al tenis. ¡Cómo están las cabezas!

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

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