El murciano despide el año 2022 como mejor jugador del tenis de la actualidad tras completar una temporada inmejorable. Ahora que despedimos a «O Rei Pelé», su precocidad, ambición y calidad nos recuerdan a los inicios de los más grandes del deporte
Hace poco más de un mes que nació, en la República Dominicana, Damián, el habitante número 8000 millones de este entretenido planeta, llamado Tierra, que lucha por reducir la desigualdad entre el mundo civilizado y, el mal llamado Tercer mundo. Muy lejos de Santo Domingo, a casi 12 horas de avión, en una pequeña pedanía de Murcia, hace 19 años y medio nació Carlos Alcaraz. Su nacimiento, al contrario que el de Damián, pasó desapercibido para todos. El mundo, por aquel entonces, tenía unos 6380 millones y, aunque no lo sabíamos, ya andaba entre nosotros un genio de la raqueta.
Estos días, «animados» por la muerte de Pelé, no dejamos de hablar de la precocidad y genialidad en el deporte. O Rei deslumbró a todos en el Mundial de Suecia con tan sólo 17 años. Alcaraz se convirtió en profesional del tenis con tan solo 15, ganando sus primeros torneos ITF y Challenger antes de los 18, lo que le convirtió en un Top100 y mayor de edad al mismo tiempo.
Si el brasileño desde muy pronto se erigió como líder de la selección canarinha, el murciano no le va a la zaga. El carácter a ambos les vino de serie. Uno con sus regates y goles, muchos goles, hasta más de 1.200 según cuentan. El otro con sus dejadas precisas y su derecha supersónica. Pelé ganó 3 Mundiales, Alcaraz ya tiene un US Open y apunta con batir todos los records hasta ahora vigentes en esto de la raqueta.
Alcaraz ha aprovechado este año, que ahora nos dice adiós, como el genio de Sao Paulo, para explotar y erigirse en el nº1 de la clasificación de la ATP, ganador de un Grand Slam, dos Master1000 y otros dos ATP500. Mucho de su éxito se lo debe a su equipo, sobre todo, a Juan Carlos Ferrero al que le profesa una fidelidad absoluta, como la que le demostró Pelé al Santos durante toda su carrera. Es pronto para decir que son carreras paralelas, pero sí parece que viajen por las mismas vías… y no tiene pinta de que la de Carlitos pueda descarrilar. Eso sería como si él «no gol» más famoso de la historia, ese que no metió Pelé ante Uruguay tras amagar al portero con una extraordinaria genialidad, se hubiera repetido más veces.
No sabemos si Damián se convertirá en un genio del deporte, ni siquiera si practicará alguno, lo que sí sabemos es que, en estos últimos días de 2022 en los que lamentamos que la luz de O Rei Sol se ha apagado, es justo subrayar que una nueva luz del firmamento de las estrellas del deporte se ha encendido en el circuito del tenis, y curiosamente lo ha hecho desde un pequeño barrio de apenas 24000 bombillas en medio de un firmamento de 8000 millones de luces humanas.
Ojalá Carlitos pueda convertirse en un O Rey del tenis. Tiene toda una vida por delante.
Ojalá sea un digno sucesor de nuestro gran Rafa Nadal.
Enriquecedor y muy didáctico.
¡Hay que ver lo que se aprende leyendo tus artículos!
Sería fantástico ver a Alcaraz convertirse en todo un icono y leyenda como Pelé. Es de agradecer que O Rei se haya alejado de la excentricidad de otros grandes jugadores díscolos y haya sido un ejemplo para muchos brasileños que le han sucedido.