Ni Stefanos, ni Rafa, ni Daniil, ni Felix acompañarán en las semifinales al serbio, que hoy superó a Medvedev en una batalla de egos superlativos. Rublev sorprende a Tsitsipas para verse en semis contra Ruud.
Un banquillo enloquecido en el que sólo Philippoussis mantiene la compostura, un Rublev necesitado de paz, un Medvedev metido en su personaje y un Djokovic que se recupera de sus males físicos gracias al tinto con casera. El tenis está loco y la última jornada del grupo rojo así lo atestigua. Fritz, Ruud y Rublev no aparecían en ninguna de las quinielas para verse en las semifinales de este Masters Finals de 2012. Si excluimos a Nadal por evidentes razones de su palmarés, hay que reconocer que ni Aliassime, ni Tsitsipas han podido soportar el enorme peso que supone sentirse en la obligación de cumplir unas expectativas. Se empiezan a especializar en fracasar ante los grandes retos.
Djokovic ha sido el único superviviente de esta descarnada escabechina turinesa. El serbio se ha plantado en la última jornada con todo hecho y con su única intención de cubrir el expediente para no cansarse mucho para las semifinales de mañana. Pero, al otro lado de la red, estaba Medvedev, un jugador pestoso que despierta los peores instintos de cualquier rival. Nole se ha apuntado la primera manga con un 6-3 intentando acabar lo antes posible con el trámite. Pero, Medvedev siempre aparece cuando más perdido está todo. El segundo set se decidió en el tie-break a favor del ruso. Fue en ese momento cuando apareció la comedia de Nole, con gestos de agotamiento absoluto y preocupantes temblores que ponían de manifiesto que algo fallaba. Como si de una pócima salvadora se tratara, Djokovic recurría a esos ungüentos que tanto han dado que hablar en las últimas jornadas. Si nos guiáramos por el color, yo creo que hoy lo más efectivo ha sido el tinto de verano. Todo parecía de cara para que Medvedev no se fuera de vacío de este Masters, pero en ese momento apareció el instinto más competitivo del serbio para finiquitar un pleno de victorias y dejar a Medvedev huérfano de partidos ganados en esta edición.
En la otra semifinal había mucho más en juego. El griego partía como favorito ante un Rublev al que aventajaba en sus particulares head to head por 6-4. En los enfrentamientos entre ambos siempre saltan chispas. Rublev es una bomba apunto de estallar y el banquillo de Tsitsipas es un campo de minas en el que siempre salta un artefacto. Tras un primer set impoluto, con 0 errores no forzados, el heleno venció en la primera manga por 3-6. El segundo set empezó con la misma efectividad del griego, pero de repente, apareció un bloqueo que saltó los plomos del heleno. En su box, lejos de ayudarle, enervan al griego aún más hasta el punto de bajar los brazos y perder 6-2 en el tercero.
Tsitsipas pierde sus opciones de adelantar por primera vez hasta el segundo puesto de la ATP. Un nuevo fracaso de la Generación perdida, esa que pulula entre el Big3 y los Next Gen que ya empiezan a comerles la tostada. Mañana Rublev-Ruud y Fritz-Djokovic. Tres menores de 25 y uno mayor de 35. Mucho me temo que la experiencia va a ser un grado.
Efectivamente… vaticino que la experiencia es un grado que posiblemente será determinante en la final del próximo domingo.
Respecto al serbio, yo resaltaría dos aspectos: por una parte decir que una vez deje las canchas de tenis, difícilmente volveremos a disfrutar de un tenista de tanta calidad, tan competitivo y con tan buenos resultados, por otro lado, tambien es justo resaltar, que el deporte es deporte (sin más) y el teatro es otra cosa y la reiterada comedia de Nole, su pócima salvadora y demás pamplinas, sobran y restan mucho a un deportista como él.
Aunque la experiencia es un grado, yo de verdad espero que la juventud y la forma física de la juventud se imponga en este Masters. Veremos quién se lleva el gato al agua.
Jajajaja… Es posible que los temblores de Nole sean por el calimocho.