El español se deshizo en dos sets del gigante norteamericano para pasar a cuartos de final y encadenar su 18º triunfo consecutivo. Alcaraz también consiguió el pase a cuartos al vencer a Monfils con claridad
La Biblia narra en el libro de Samuel la historia de David y Goliat. Un relato fascinante que nos enseña a confiar en el incomparable poder de Dios. El tenis es un deporte politeísta desde principios del s. XXI, con tres Dioses que han acaparado la devoción de todos los aficionados. Pero la deidad de Nadal profesa mayor predicamento desde el milagro de Melbourne 2022.
Hoy, el aguerrido filisteo de tamaño inmenso, Goliat Opelka, parecía decidido a profanar el templo del mallorquín con su violencia en el servicio y golpes ganadores inmediatos que evitaban que Nadal cogiera el ritmo habitual. Pero Dios es único y hoy ha vencido, como David con su honda, al Goliat del circuito en su mejor terreno: los tie-breaks. El español sigue dando pasos de gigante para su beatificación en vida.
Y también tenemos que hablar del monaguillo del tenis: Carlos Alcaraz. El murciano no ha tenido piedad con el justiciero Monfils, que vengó el honor ucraniano de su mujer venciendo al ruso Medvedev. Alcaraz no tuvo compasión con el francés como tampoco la tuvo con su amigo «el Bautista». Carlos ya está bautizado y es posible que en pocos días haga la Primera Comunión en el mismo torneo.
Nuestros profetas tenísticos siguen predicando en el desierto californiano. Mañana, en cuartos de final, se verán las caras contra Kyrgios y Norrie. El primero no confiesa desde la niñez y Nadal tiene encargada la función de mandarlo al purgatorio por tanta salida de tono. Lo de Alcaraz con Norrie será un nuevo intento de predicar en el templo con una edad demasiado temprana, pero el discurso del murciano parece más convincente que el del británico, campeón en Indian Wells en 2021. El sanedrín del tenis dictará quién debe pasar a semifinales.
AMEN