Por segundo año consecutivo, el griego se mete en la penúltima ronda del Grand Slam austral, adonde espera al ganador del Medvedev-Auger-Aliassime.
Tsi, tsi, pas a la siguiente ronda. Así podría haber coreado el público de la Rod Laver Arena el pase de Stefanos a la semifinal del Open de Australia. El griego no ha dado opciones al bueno de Sinner en un meteórico partido en el que todo le ha salido bien al heleno.
Un break en el primer juego ha marcado la dinámica del resto del partido. Muy metido dentro de la pista, golpeando siempre un metro dentro de la línea de fondo, con una derecha intratable y un revés que ha variado en potencia y altura durante todo el partido, el griego no ha dado opciones a Sinner. Ni la lluvia, que interrumpió el partido durante 20 minutos consiguió evitar el paseo militar ateniense. La Rod Laver Arena tuvo que cubrirse en señal de respeto al juego de Tsitsipas. El general griego estuvo letal hasta en los puntos de break, donde presentó una efectividad absoluta. Así las cosas, Jannik no ha tenido opciones de meterse en el partido en ningún momento y ha acabado cediendo en menos de dos horas ante Tsitsipas: 6-3, 6-4, 6-2.
Está claro que el griego va de menos a más. Sufrió con Báez y Paire y estuvo contra las cuerdas ante Fritz. Pero, poco a poco ha ido recuperando sensaciones y olvidando la lesión que le ha tenido apartado de las pistas los dos últimos meses. Ante Medvedev presenta un balance negativo de 6-2, en lo que es uno de los duelos con más morbo de cuantos se pueden dar en el circuito. La mala relación que existe entre ambos es «vox populi» y viene desde el Master1000 de Miami de 2018. El año pasado también se vieron las caras en las semis de Australia con clara victoria para el ruso.
Más opciones parece tener Tsitsipas de ser Auger-Aliassime el rival. Contra el canadiense el balance es de 5-2 para el heleno, que parece tenerle cogida la medida ya que son los cinco últimos partidos los que ha ganado Tsitsipas.
Pero eso será el próximo viernes. Ahora Stefanos descansa ya en su habitación de hotel viendo cuál será su próximo rival. Mientras tanto nos quedamos con que el duelo «Sin-Tsi» ha caído del lado de Tsi.
A toro pasado y una vez visto ya el duelo entre Félix y Daniel, se me queda corta la brillantez del juego de Tsitsipas. Si el ruso sigue en esta forma, mucho me temo que nadie podrá pararle.
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