Medvedev levanta un match-ball y acaba remontando un partido en el que iba dos sets abajo. El canadiense se sigue chocando contra las grandes citas. Se repite la semifinal del año pasado entre Medvedev y Tsitsipas.
Daniil Medvedev por fin ha visitado la pista central del Open de Australia. Lo venía pidiendo desde hace días y ha merecido la pena. Un verdadero espectáculo de tenis el que hemos visto en el último cuarto de final. Cinco horas menos cuarto de juego sobresaliente y emoción inigualable para, primero, crear una ilusión, y después, devolver la cruda realidad a la vida. Medvedev ha logrado el pase a las semifinales del Australian Open al remontar en un partido épico a Felix Auger-Aliassime por 7-6, 6-3, 6-7, 7-5, 6-4 .
El de hoy ha sido un partido que tardaremos en olvidar. El joven jugador canadiense buscaba su segunda semifinal de Grand Slam consecutiva, tras colarse en septiembre en las del US Open, y por eso, salió concienciado, dispuesto a ejecutar el plan de juego que había trazado junto a su equipo. Aliassime ya había anunciado que cambiaría de estrategia para no repetir el fracaso de la derrota en la ATP Cup. El plan agresivo, pero muy ordenado, del jugador de origen togolés, ha conseguido desarmar el juego del ruso. Dos sets a cero y el témpano moscovita se tambaleaba en la pista. Por si fuera poco, el respetuoso publico «aussie» había adoptado al joven Felix para llevarlo en volandas hasta las semifinales, y así confirmar su excelente año.
Pero el guión tenía preparado un final inesperado. El juego monótono y rutinario de Medvedev se convirtió en un muro que devolvía todos los tiros de Aliassime. Además, su eficacia en el servicio le salvó en una bola de partido con 5-4 en el tercer set, que acabó cayendo del lado ruso.
El cuarto set supuso una nueva lucha fratricida entre ambos. El canadiense no estaba dispuesto ni a lamentarse por la ocasión perdida y a entregar el partido al rodillo ruso. Medvedev no sólo salvó los puntos de break, sino que, también aprovechó su primera opción para quebrar el servicio de Auger-Aliassime cuando este buscaba una nueva muerte súbita.
Todo estaba listo para el espectáculo final, el quinto set. El físico y los nervios no parecían resentirse. Dannil fue el primero en dar el zarpazo aprovechando dos dobles faltas del canadiense y adelantarse en el set. Medvedev, no sin problemas, y con ayuda de su servicio, ha acabado con la ilusión de Felix Auger-Aliassime que mantiene su maleficio con los momentos importantes, aunque, es evidente que su juego apunta a grandes gestas en los próximos años.
Canadá ha perdido la posibilidad de meterse en las semis en dos quintos sets: Shapovalov ante Nadal y Auger-Aliassime frente a Medvedev. Tras la victoria en la ATP Cup, los jóvenes jugadores canadienses se topan con la dureza de los partidos a cinco sets ante expertos jugadores. La nueva hornada está casi lista para los más altos logros, pero de momento siguen sufriendo la dictadura de un deporte en la que lo mental tiene tanta importancia como lo físico. Sinner, Shapo y Aliassime tendrán que esperar una nueva oportunidad. De momento, el tenis es de la siguiente generación, la de los que median la década de los 20 (Berrettini, Tsitsipas, Medvedev…) y un tal Nadal que es eterno.