Sólo la ilusionante irrupción de Alcaraz en el circuito, y el bronce de Carreño en los JJOO de Tokio, maquillan un mal año para el tenis español, en el que han vuelto las lesiones de Nadal y hemos tenido que despedir a Santana, el responsable de todo lo que vino después.
No ha sido un buen año para el tenis español. Podríamos calificar este 2021, que ahora se nos va, como un año de transición, de cambio generacional, en el que, pronto, unos entregarán los trastos, y otros, llegarán como un ciclón, regalando miles de ilusiones entre los aficionados. Pero también este año será recordado por ser el de la despedida de nuestro Manuel Santana. Es el final de un ciclo. Con él empezó todo y hace tan sólo unas semanas nos dejó con la tranquilidad de que su legado ha surtido efecto.
El asalto al capitolio, la visita de Filomena, la vacunación masiva, la vuelta del régimen talibán a Afganistán, la convivencia con la pandemia, el precio de la energía y la erupción del volcán de La Palma nos dejan un año, cómo mínimo, entretenido para la opinión pública.
El tenis español no ha sido ajeno a esta pulsión informativa. Muy pronto nos quedamos helados con la llegada de Filomena. En España, una tremenda nevada paralizaba el país y anunciaba que esta temporada sería más propicia para el tenis gélido, pétreo y sólido de los tenistas rusos, quienes capitaneados por Medvedev y Rublev se llevarían la ATP Cup y la Copa Davis. Filomena anunciaba que no sería un buen año para el tenis español.
En el Open de Australia se confirmaba que tampoco sería la temporada de Nadal tras caer ante Tsitsipas en cuartos. Allí, Aslan Karatsev perpetró un asalto al Capitolio del tenis australiano que nadie era capaz de vaticinar. Jamás alguien se había atrevido a asaltar un Grand Slam sin haber ganado antes un partido en este tipo de torneos.
Sólo la «erupción» de la tierra batida en la temporada nos hizo soñar con una fotografía más real del tenis español. Pero las victorias de Nadal en Barcelona y Roma, y de Carreño en Marbella, no fueron suficientes para que las coladas de lava de Djokovic y Tsitsipas dejaran un paisaje desconocido en el tenis español hasta ahora.
Tras la gira de polvo de ladrillo, Nadal vio como el régimen talibán de las lesiones volvían a gobernar su cuerpo. Los ayatolás del dolor apartaron a Rafa de Wimbledon, del US Open y de sus queridos JJOO. Una vez más al manacorí le tocaba luchar contra la dictadura de las lesiones.
La pandemia ha cambiado la vida de todos. Torneos sin público, burbujas sanitarias, giras canceladas y hasta los JJOO del 2020 disputados en el 2021. En la cita olímpica Carreño sorprendió a Djokovic para traernos el bronce olímpico, una vacuna necesaria para el deporte español.
La segunda mitad del año nos empezó a mostrar el meteórico subidón de la energía…, que atesora el joven Carlos Alcaraz. La luz del tenis español se disparaba hasta cifras desconocidas, a la vez que, veíamos como el tenista murciano se alzaba con el triunfo en el Masters de las Next Gen, el torneo de las energías renovables que vienen a salvarnos del apagón.
El año termina con el repunte de Omicron, la inflación económica y el final de la erupción de «Cumbre Vieja», esa misma que representó Manolo Santana en el tenis español. Tras una dilatada carrera de 50 años de vida por y para el tenis, que nos ha dejado imágenes espectaculares y momentos inolvidables, ahora se apaga sabiendo que él fue quien modificó la geografía tenística de nuestra España.
Acaba 2021, que ya es historia, y empieza el misterio de cómo será 2022. Nuestros mejores deseos para el año que empieza. Esa es la razón por la que, desde «Subiendo a la Red», os queremos desear un feliz «hoy», un regalo al que por eso, llamamos «Presente».