El jugador ruso se impone en el ATP250 de Moscú al vencer a Marin Cilic por 6-2, 6-4. La auténtica revelación del circuito mantiene las posibilidades de entrar en el Master Finals de Turín.
La costumbre lo ha convertido en tradición. En el ATP250 de Moscú empieza a ser recurrente que el vencedor sea de casa. Khachanov en 2018, Rublev en 2019 y, ahora, tras el parón del año pasado, el trofeo no se marcha muy lejos: Aslan Karatsev. El caucasiano zanjó sin posible discusión las opciones de Cilic en dos sets consecutivos privando al croata de su tercer triunfo en Moscú.
El jugador que más puestos ha escalado durante este 2021, partió del nº112 y ya está colocado entre los 20 primeros, se deshizo de Gerasimov, Simon y Khachanov sin perder ni un sólo set. En la final, ante un resucitado Cilic tampoco lo hizo. El de Medjugore, ex número 3 del mundo y ganador del US Open en 2014, parece que ha tocado fondo tras estos difíciles años y empieza a remontar puestos gracias a lo que siempre ha sido su principal valor, la solidez en el juego y la estabilidad emocional. Pero hoy, Karatsev ha grabado su nombre en el trofeo moscovita por primera vez. Menos le ha costado que encontrar un patrocinador de su ropa deportiva. Resulta extraño ver a un Top 20 sin una indumentaria que luzca alguna de las marcas deportivas que pululan por las canchas del universo tenístico. Desde que las semifinales de Australia lo colocaron entre la élite, el bueno de Aslan está renegociando unas condiciones que, está claro que, se parecerán en muy poco a las que tenía hace tan sólo un año.
Y así concluyó un torneo que, como ninguno en el mundo, motiva a los jugadores anfitriones. Desde la primera edición celebrada en 1990, el torneo moscovita ha visto levantar el trofeo a Cherkasov, Volkov, Kafelnikov (en cinco ediciones consecutivas), Davidenko, Andreiev, Youzhny, Rublev y Khachanov. La excepción, confirma la regla: Marat Safin.