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El británico confirmó su excelente temporada con la victoria en su primer Master1000. Bashilasvili, que se llevó el primer set, no pudo evitar la remontada de Norrie, quien entra en el Top 15 a tan sólo un mes del Masters Finals de Turín.


Norrie sigue viviendo un sueño del que no quiere despertarse. El británico ha pasado del puesto 74º al nº 15 en tan solo 9 meses. Anoche tocó la gloria con sus dedos al levantar el trofeo del llamado 5º Grand Slam, el Master1000 de Indian Wells. El tenis británico duerme tranquilo sabiendo que el relevo de los Murray, Henman o Rusedsky ya está aquí: Cameron Norrie. Ellos fueron finalistas en el torneo californiano y ahora, por fin, un británico se lleva el título.

El cosmopolita jugador británico, nacido en Sudáfrica, criado en Nueva Zelanda y con estudios en la Texas Christian University de USA, ha dado un salto cualitativo a su carrera. La final de Indian Wells sabía que era una oportunidad que merecía no dejar pasar por delante sin atraparla. Su rival, Nikoloz Bashilasvili, un jugador georgiano con su mismo ranking, capaz de lo mejor y lo peor. Esas dos mismas caras las ofreció en la central del desierto californiano. Tras un inicio titubeante, el georgiano encadenó cinco juegos de forma consecutiva para hacerse con la primera manga por 6-3. Pero ahí salió la versión muro de Cameron. Cuando el británico enciende el botón de fiabilidad en su juego, reduce los errores hasta el mínimo y acaba desesperando a sus rivales, y el georgiano no es de los más pacientes. Nikoloz es un jugador directo, sin especulaciones, carente de innecesarios adornos, alejado de adjetivos que acompañen el mensaje. Pero ahí, en esa ruleta georgiana que supone que la pelota se vaya por dos milímetros o toque la línea por fuera, la fortuna de Bashilasvili se fue desactivando conforme pasaba el partido para entregar los dos siguientes sets a Norrie (6-4, 6-1).

El georgiano golpea una derecha durante la final

El torneo del británico ha sido espectacular, con resultados aplastantes como el que consiguió en cuartos de final ante Schwartzman. Pero no hay que olvidar que esto es tenis. Hace tan sólo 15 días Casper Ruud infringía una severísima derrota a Norrie en la final de San Diego (6-0, 6-2). Esto es lo bonito de este deporte, lo abierto que está, las posibilidades que ofrece a todos y las luchas que se están produciendo entre una nueva generación que sabe que el Big3 tiene las horas contadas.

Yo no sé si todos habréis entendido lo mismo que yo, pero, para mí, este es el mensaje que nos deja Indian Wells: el tenis está más «Open» que nunca.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

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