El serbio sacó el rodillo para desactivar el efecto Medvedev. Se rompe la racha de 20 victorias consecutivas del moscovita y Djokovic encadena 21 seguidas en Melbourne
Novak Djokovic ha disipado, en menos de dos horas, las ilusiones del delfín del tenis mundial. Medvedev, llamado a coronar el tenis en la próxima década, ha puesto de manifiesto que, en las grandes citas sigue por debajo del Big3. Nole ha pasado el rodillo y, desde el inicio ha estado implacable en su juego. Pronto se ha puesto con 3-0 y, aunque el ruso igualó el break inicial, Djokovic supo cuando subir el nivel para llevarse la primera manga,
Aún así, Daniil empezó fuerte en el segundo set y pronto rompió el servicio del serbio, pero fue incapaz de mantener su saque en el siguiente juego. Ahí empezó la desesperación del moscovita que acabó desesperado y descentrado en su juego. Cuanto más alocado era el juego de Medvedev, más rocoso era el de Djokovic. El resultado, 7-5, 6-2, 6-2.
El resultado muestra claramente cómo fue el partido. Medvedev, desactivado y sin alternativas no paraba de mirar a su box, en el que hoy permaneció su entrenador hasta el final. Pero hoy no había soluciones para tanta efectividad. Djokovic, no sabe perder en Australia. Con la de hoy, encadena 21 victorias consecutivas en Australia, ha ganado los Abiertos de Australia de 2019, 2020 y 2021 y, aunque en esta edición ha pasado apuros hasta llegar a la final, ha terminado confirmando que es el nº1 del tenis mundial.
Djokovic ha convertido Australia en el Wimbledon de Federer (8) y el Roland Garros (13) de Nadal. Con el de hoy consigue su noveno triunfo en Melbourne. La carrera del Big3 para distanciarse del resto de jugadores se agranda y la lucha entre ellos se aprieta.

Muchas cosas se ponían esta mañana en juego sobre la central de la Rod Laver Arena: una confrontación entre dos generaciones, una disputa por conseguir de forma consecutiva la victoria 21, uno en en Melbourne y el otro en el circuito ATP y por supuesto ganar el decimoctavo Grand Slam o ganar el primero. Al final, el rey de Australia, se coronó por novena vez.