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La Armada Invencible manacorí pudo con los elementos de este RG-2020


EL ALMIRANTE QUE PUDO CON LOS «ELEMENTOS»

Ya puede venir una pandemia de las dimensiones del COVID-19, una crisis mundial, un cambio de las condiciones de juego, un cielo abierto que descarga lluvia y frío, unos instrumentos que botan muy diferente a los habituales, unos rivales motivados ante el encargo de derrocar al rey…, que cuando Rafa Nadal pisa la tierra de la Phillipe Chatrier se produce una simbiosis jamás vista en una pista de tenis.

Muchas veces se ha utilizado la metáfora de la Armada Invencible para denominar una excelente generación del tenis español que ha paseado sus glorias por el mundo entero. Y al frente de esa Armada, campeona de 6 Copas Davis, no estaba Alonso Pérez de Guzmán, duque de Medina Sidonia, sino Rafael Nadal Parera, futuro duque de lo que él quiera ser. La hipérbole obviaba el lamentable final de la Armada por culpa de los «elementos externos» más que por las capacidades del rival. Eso hizo despertar todas las alarmas antes de que empezara este Roland Garros de 2020 anunciando el desastre. Mats Wilander, Boris Becker, analistas avezados del mundo del tenis y, quizá, hasta el propio equipo de Rafa Nadal sabían que este Roland Garros podría ser el de su caída del cetro parisino.

Muchos meses sin competir, la ausencia de una temporada de tierra, la derrota en Roma ante Schwartzman y las condiciones adversas para disputar Roland Garros parecían razones suficientes para desconfiar de las posibilidades de Rafa. Craso error. Nadal siempre se repone a las circunstancias. Sus capacidades mentales y de adaptación son quizá más fuertes que las físicas y técnicas. No es la aptitud, que ya ha demostrado que la tiene, y de sobra, para haber ganado 13 veces Roland Garros, sino la actitud que muestra cuando las cosas se ponen difíciles.

En todo el torneo no le hemos visto quejarse por tener que jugar de madrugada, contra Sinner, en una gélida pista, cuando sabemos que eso está lejos de sus condiciones óptimas. Tampoco lo ha hecho por el molestísimo viento que sopló en su partido contra Korda. No dijo nada de los contrastes de luz y sombras que, tan molestos son, en las semis contra Schwartzman. Los comentarios sobre el cambio de pelotas decidido por la organización del torneo salieron de su boca antes de su primer partido, pero desde que empezó, prefirió gastar sus energías en adaptarse a ellas antes que lamentarse. Nadal tiene la cabeza muy bien amueblada, esa es la clave de sus éxitos.

Para completar la gesta, en frente, el nº1 del mundo que llegaba a este duelo prácticamente invicto. Sólo cuenta como única derrota de la temporada la del US Open en aquel partido inconcluso con Carreño en el que fue descalificado por ese «exceso de pelota» que terminó impactando en una juez de línea. Como bien dijo Tsitsipas tras su larga semifinal, el serbio «esta rozando la perfección en su juego».

A estas alturas ya no hay nadie que dude de que Rafa Nadal es nuestro orgullo patrio, nuestra marca España, la verdadera Armada Invencible de Felipe II que, en esta ocasión, sí ha podido con los elementos.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

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