Sinner se toma la revancha de las semifinales del Open de Australia ante Nole, en las que se impuso el serbio, y aborta, la que puede ser, última ocasión de levantar su 25º Grand Slam. Por otro lado, Zverev cumple con los pronósticos ante Fery, sorpresa de esta edición de Wimbledon, y pasa con relativa facilidad a la final. El alemán, liberado de una pesada losa en Roland Garros, está firmando su mejor actuación sobre la hierba londinense, donde nunca había pasado de octavos.
Jesucristo solía ayudarse de parábolas para ilustrar la verdad. Sus parábolas eran enseñanzas morales, una especie de historias terrenales con un significado celestial. El tiempo litúrgico nos trae esta semana una de San Mateo en la que nos recuerda que «al que tiene, se le dará más, y tendrá bastante; pero al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará«. El evangelio al servicio de Wimbledon. La palabra de Dios parecía acordarse de un Zverev que, teniendo ya un Roland Garros, podría recibir más, para tener bastante, de la misma forma que, cuando no tenía, se le negaba la victoria.
Otro que se sabe los evangelios al dedillo es Novak Djokovic. A él la parábola que le apasiona es la de los talentos. Dios fue muy generoso con el serbio a la hora de hacer el reparto de capacidades. Luego, él se ha preocupado de trabajar sus habilidades, buscar nuevas oportunidades y acumular riquezas para multiplicarlas hasta límites nunca vistos en el tenis.
Parábolas, esas que también sirven para superar por alto las subidas a la red de tu adversario. Hoy me han servido para explicar por qué Zverev ha dado un paso más en su carrera y llega a su primera final de Wimbledon. Fery ha preferido conformarse con lo que ya había logrado y tras caer en un apretado primer set, se ha visto incapaz de competir al nivel del alemán: 7-6, 6-2, 6-4.
Las parábolas que ha esgrimido hoy Novak se han parecido más a las matemáticas que a las bíblicas. Las curvas que describían sus golpes sobre un plano han empezado a dar resultados negativos porque Sinner estaba por la labor de suspender cualquier intento de Djokovic de pasar al examen final. Para que no hubiera dudas, triple 6-4 que pone fin, probablemente, a la última de las oportunidades del serbio de conseguir su 25º Grand Slam. Ya está bien.