André Agassi lució una melena impostada en el inicio de su carrera que cuando desapareció dejó ver un tenista aún mejor. Federer tuvo que prescindir de su coletita de samurai para confirmarse como el más elegante jugador de cuantos han jugado a esto del tenis. El mismo Alcaraz cumplió su apuesta de tintarse el pelo de rubio al ganar su segundo USOpen. Los peinados estrambóticos están a la orden del día en el mundo del deporte, pero lo de Dani Mérida de hoy ha sido un castigo merecido por parecer un pollito con las cejas negra. Así es difícil ganar.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *