Todo un año esperando la llegada del Mutua Madrid Open para que, en el último momento, Alcaraz, ídolo de la hinchada española, anunciara su ausencia por lesión. Acto seguido empezaron a caer los mejores del circuito: Zverev, Djokovic, Rublev, Tsitsipas, Fils… Por último, un apagón eléctrico en la «excepción ibérica», provocó la cancelación de la competición durante todo el lunes. A pesar de todo, llegamos al fin de semana y, mientras Madrid celebra el día de su región, conmemorando que no haya franceses por aquí, en la Caja Mágica se han celebrado las semifinalistas con unos protagonistas inesperados al principio del torneo. Este año, tendremos un nuevo campeón en Madrid.
Esta semana hemos pasado del cero energético, a las tormentas eléctricas en menos de cinco días. Lo que la experta presidenta de Red Eléctrica, los usureros de las compañías privadas o quien quiera Dios que haya sido el responsable de lo que el apagón nos quitó, la Naturaleza nos lo ha devuelto esta noche en forma de rayos…, y centellas. En la Caja Mágica también se fundieron los plomos cuando Alcaraz decidió no arriesgar ante posibles calambres y cayeron electrocutadas figuras como Djokovic, Zverev, Tsitsipas, Rublev o Fils. Eso sí, con el paso de los días, hemos vivido el alumbramiento de nuevas estrellas que ya brillan en el firmamento del tenis. Estoy hablando de Cerundolo, Draper, Ruud y Musetti.
En la primera semifinal faltó ese equilibrio que recomiendan entre la demanda y el consumo real. Cerundolo se encargó de llenar de energía su bolsa, pero no calculó su esfuerzo con la oferta de golpes que Ruud le tenía preparados. Ahora sabemos que eso es un problema y provoca cortocircuitos irreversibles. Tras un primer break del argentino decidió tirar de golpes renovables, esos que no te garantizan la estabilidad, pero te hacen sentir bien. Esa inconsistencia fue rápidamente aprovechada por Ruud. El noruego está acostumbrado a ganar partidos tirando de la estabilidad que aportan los motores alimentados por energías fósiles. El diésel nórdico impuso la velocidad constante de golpes que ponían la pelota al otro lado de la red, contra los picos de Cerundolo, que generaban puntos ganadores de molinos eólicos que, tan pronto se beneficiaban del viento favorable, como se detenían por la falta del mismo: 6-4, 7-5.
La segunda semifinal llegó cargada de megavatios de expectación. Las dos raquetas tenían el 100% de carga porque sabían que el partido podía ser duro. Y lo fue. Aunque no ha hecho falta vaciar sus baterías con un tercer set, Draper ha sudado lo suyo para desenchufar a Musetti de su idilio con esta superficie. El italiano ya demostró en Montecarlo que su tenis tiene toma de tierra. Pero hoy el británico venía enchufado, con saques a más de 250 voltios de potencia y la corriente continua de sus extraordinarias voleas. El tie-break del segundo fue el que provocó el colapso del transalpino, saltaron los plomos y a Draper se le encendieron las luces para colarse en la final del domingo, segunda de un Master1000 en 2025 tras la que disputó, con éxito, en Indian Wells.
Dicen en Red Eléctrica que, en España, somos un referente eléctrico. Debe ser que el mundo nos debe tener envidia por nuestros apagones. Madrid se ha repuesto en pocos días del apagón de estrellas de su Master1000. En 48 horas, sabremos si será Ruud, o será Draper quienes iluminen esta Caja Mágica del tenis con dos estilos muy diferentes en sus raquetas. No sé si habrá un nuevo apagón, pero, seguro, mantendrán muy alta la tensión energética del tenis.
Ya es el segundo año en el que los tenistas top no llegan a las rondas importantes del Máster 1000 de Madrid. Ya que actualmente estamos pendientes de la electricidad, esperemos que en los años venideros el Open Mutua Madrid no termine siendo un torneo «corriente».