Ruud-Madrid

El jugador noruego consigue el triunfo más importante de su carrera deportiva, tras las finales perdidas de Roland Garros (2022 y 2023) y del USOpen (2022). Su fe en la victoria ha sido la que le ha hecho reponerse en el tercer set, en el que Draper ha acusado el esfuerzo físico y mental al que le ha sometido el escandinavo. La victoria de Ruud demuestra que el dominio del tenis está muy abierto: ningún tenista ha repetido triunfo en los grandes torneos de esta temporada.


El tenis vive un cónclave constante tras el largo papado del Big3. Mientras esperamos la fumata blanca, que muy probablemente recaerá en Sinner o Alcaraz, el Mutua Madrid Open ha mostrado una serie de cardenales que amenazan con dar la sorpresa al frente de la Iglesia del Tenis. Hoy se cumplía el novendial del Master1000 de Madrid Open con una misa final en honor de los dos mejores cardenales de este torneo, que ha tenido momentos de luto, pero también detalles de gran calidad. Ruud y Draper, dos prelados de la raqueta que nunca habían concelebrado juntos y cuya consagración ha caído del lado del luterano.

El noruego supo, desde el principio, que la Curia apostólica penaliza las faltas con severidad. Una doble falta fue la que otorgó la primera rotura de servicio a Draper. Así transcurrió toda la eucaristía del primer set, con el anglicano por delante, con un juego perfectamente adaptado a la tierra santa de Madrid, hasta que, finalmente, llegó el momento del perdón. Ahí fue, cuando Casper Ruud hizo acto de contrición para recuperar la igualdad y negar el perdón a Draper con una segunda rotura en en el set que acabó llevándose por 7-5.

El jefe de la Iglesia del tenis británico bramó en arameo en su banquillo, lamentándose por el set perdido. Draper empezó con dudas, pero rápidamente comprendió que el evangelio que el predica es el de un tenis agresivo. A partir del 3-3 la manga se convirtió en un sermón de golpes ganadores y voleas certeras que dejaron el 6-3 en un luminoso que, hoy, debe ser por la Gracia Divina, ha funcionado sin problemas.

Administradas las paces en el marcador, nos fuimos a un tercer set en el que uno de los dos alcanzaría la comunión del triunfo. El «no ruego» tiró de una fe impostada para no salir, otra vez, en la foto de las grandes celebraciones junto a los ganadores del torneo. Ruud ya ha sido finalista en Roland Garros y el USOpen con idéntica mala fortuna. Nunca había ganado un Master1000, perdió las finales de Miami 2022 y Montecarlo 2024, hasta que su peregrinación a Madrid ha obrado el milagro. Su tenis es de precepto, de ese que no falla nunca, y hoy, ha obligado a Draper a asumir un riesgo inesperado que ha acabado por no soportar. Su creencia en repetir la victoria en Indian Wells, hace tan sólo un par de meses, se ha desvanecido con el paso de los juegos. Esta tarde, le tocaba a Ruud lo de tocar el Cielo y qué mejor sitio que Madrid: 6-4.

A partir de la semana que viene, el circuito se traslada a Roma, donde aprovechará para elegir Papa. Aunque Draper y Ruud son cardenales papables, todo indica que hay un par de monaguillos, Sinner y Alcaraz, que aunque parecen demasiado jóvenes para la Santa Sede, son los favoritos de todas las quinielas. Eso sí, cuidado con eso de que quien entra en el Cónclave como Papa, sale como Cardenal.

Francisco Viso. Periodista

Por Fran Viso

Periodista. Un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad

2 comentarios en «RUUD EJERCE DE CAMARLENGO DEL TENIS EN MADRID»
  1. Buenas noches,igual planchas un huevo o fríes una corbata. Maravilloso artículo hoy dedicado a la Fé con el cónclave a punto.La verdad que los partidos que he visto al Noruego lo he visto muy centrado y siempre con un patrón de juego sabiendo lo que quiere(no siempre sale)la verdad hemos disfrutado de un buen partido aúnque faltaba el entusiasmo de ver a un ESPAÑOL

  2. Una vez más…. magistral y oportunisimo.
    No ruego más que una cosa y es que sigas deleitándonos con estos artículos que nos proporcionan ratitos de lectura agradavilisimos e impagables.
    Respecto a los papables del próximo conclave, son muchos… pero a no ser que haya alguna lesión que lo impida, el próximo papá tiene nombre y naturalmente ahora toca que sea italiano.

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