El checo Tomas Machac estrena su palmarés en Acapulco, mientras Davidovich desdice el dicho «a la tercera va la vencida». El ATP500 de la ciudad mexicana se ha visto afectado por la retirada de los principales favoritos a causa de una inoportuna intoxicación estomacal. El malagueño, a pesar de la derrota, se mete entre los diez mejores tenistas en lo que va de año.
Esta semana hemos echado de menos que las principales raquetas de la política internacional se pasaran por Acapulco. Sustituir el despacho oval por la pista central de la capital del mexicano estado de Guerrero, les hubiera proporcionado una necesaria intoxicación estomacal, que nos habría ahorrado el lamentable espectáculo de verlos enfrentarse sin la calidad y saber estar que la diplomacia del tenis requiere. Un molesto virus ha provocado que Zverev, Ruud, Shelton, Rune y Paul, principales cabezas de serie del torneo hayan tenido que abandonar, o no disputar en las mejores condiciones físicas, el ATP500 de la paradisíaca ciudad mexicana. De esta forma, el título se presentaba como una excelente oportunidad, para esos segundos espadas que viajan por el circuito soñando con este tipo de situaciones, que les conceden la posibilidad de alzarse con un título ATP. Esa es la historia de Davidovich y Machac, dos excelentes tenistas de 25 años que se han visto favorecidos por la enfermedad de los favoritos para conseguir su primer título en el circuito. El checo ya respira aliviado, el malagueño ha de seguir esperando.
Lo de Davidovich empieza a ser preocupante. Ya tiene tres finales perdidas en las tres categorías de torneos que la ATP dispone, si no contamos los Grand Slam. Cayó en el Master1000 de Montecarlo en 2022, hace un mes en el ATP250 de Delray Beach y, esta noche, en el ATP500 de Acapulco. A día de hoy, Foki, es el mejor de los tenistas del ranking que aún no ha saboreado las mieles del triunfo. Él es el primero que sabe que tenis no le falta, pero sí control de emociones. Esta temporada ha sustituido en su banquillo a Jorge Aguirre, por Félix Mantilla, con la intención de conseguir esa estabilidad mental que le haga subir ese peldaño que ya se hace esperar demasiado.
La final ha sido un ejemplo perfecto de esta incapacidad del tenista andaluz. Tras un igualado primer set en el que dispuso de una bola de set, Davidovich no volvió a disputar un sólo juego con la solvencia y seriedad que lo venía haciendo. Desde ese momento, su cabeza no paró de estar preocupada en la lamentación por los errores y en el hecho de malgastar los aciertos con absurdos reproches por su falta de continuidad. El caso es que Machac, ayudado con las indicaciones de su equipo, supieron ver esta grieta al otro lado de la red, para sacar un rédito que ya tiene forma de pera en su vitrina.
Los dos buscaban el protagonismo que te otorga esa primera vez que consigues algo. Ambos querían demostrar, ante las cámaras de los medios de comunicación de todo el mundo, que han llegado hasta ahí, para alzarse con un primer triunfo que, a buen seguro, allanará el resto de su legislatura deportiva. Uno lleva años luchando contra regiones de su interior para estar en paz consigo mismo. El otro reaparece con la intención de rentabilizar todo lo que toca, aunque hasta ahora no parecía tan fiero como él se pintaba. No se llaman ni Vladimir ni Donald, ellos son Tomas, el que antes ha logrado su primera batalla en la ATP, y Alejandro, que sigue buscando apoyos dentro y fuera de su interior para conseguir sus objetivos. Ya hay un ganador, pero la guerra continua.
En esto del tenis, tener una cabeza bien amueblada es un privilegio de incalculable valor. Alejandro y respecto a la citada virtud, adolece de ella. Muy mal compañera de pista son las lamentaciones y tristemente para él, le arrastran demasiadas.
Ciertamente Alejandro hoy por hoy, necesita un instructor de la mente, tanto como instructor de juego, este último cambio de entrenador, esperemos que de los apetecibles resultados, aunque a decir verdad tal y como se aprecia en la trayectoris, es ardua y laboriosa la labor a desarrollar
Políticamente siempre de nuestras desgracias podemos echar la culpa a la oposición, aunque como en el caso de Alejandro el demonio lo tengamos dentro y la oposición no hace si no sacar esa circunstancia a la luz, claro que cuando éstos también tienen demonios el resultado es un verdadero KAOS.
[…] En la costera capital de la Australia Meridional, Machac ha confirmado que a sus 25 años quiere dar el salto cualitativo que le permita entrar entre los 20 mejores del mundo. Para ello, tiene que repetir actuaciones como la de este ATP250 de Adelaida en la que ha superado a Humbert en una final que se ha ido al tercer set: 6-4, 6-7(2), 6-2. Ahí, la variedad de golpes del checo y su solidez desde el fondo de pista, han sido esenciales para superar al francés. Machac, con sus pantalones cortos remangados, se apunta su segundo título ATP, tras el que le arrebató hace un año a Davidovich en Acapulco. […]