El jugador norteamericano consigue su primer torneo ATP en su estreno en Mallorca. Eubanks, habitual en torneos Challenger hasta ahora, ni siquiera había jugado nunca en España. En la final se ha visto favorecido por las molestias físicas de Mannarino.
La edición de 2023 del ATP250 de Mallorca nunca la podrá olvidar Feliciano López por ser la última vez que se vistió de torero del tenis y, ayudado con la raqueta, ejecutó a la perfección la suerte de echar la pelotita en el sitio en que su rival no pudiera envestirla. Pero, tampoco podrá quitarse esta semana de la cabeza Christopher Eubanks, un gigante norteamericano que soñaba con jugar en los Hawks y que acabó eligiendo el tenis para mayor satisfacción personal y perjuicio de sus rivales. A los 27 años ha sido cuando la carrera de este jugador de Atlanta ha estallado como una de esas botellas de Coca-Cola que se fabrican desde su ciudad natal.
Hasta llegar aquí, las cosas no han sido fáciles para Eubanks. A los 15 años empezó viajando con Donald Young, ese proyecto de estrella que llegó a estar el 38 del mundo y jugó dos finales de torneos ATP250 y que ahora, a sus 33 años, no gana un partido de la categoría Future. Desde entonces lleva intentando entrar en el selecto grupo de los Top100. Para Eubanks la gloria ha tardado en llegarle. Ha sido en esta temporada en la que ha llegado a los cuartos de final del Master1000 de Miami cuando ha conseguido la confianza que le faltaba. Gracias a eso, en Mallorca, sobre una superficie que le era hostil hasta ahora, ha conseguido doblegar a expertos herbívoros como Shelton, Rinderknech y Harrys. Contra el sudafricano, la semifinal resultó agónica ya que se decidió en el tie-break del tercer set y tras levantar el jugador norteamericano 5 pelotas de partido.
La final ha sido el partido más fácil del torneo para Eubanks. Unas evidentes molestias físicas en el muslo de Adrien Mannarino han hecho que el jugador francés, muy hábil en esta superficie por su forma de juego, apenas pudiera competir. El resultado ha dejado clara la diferencia en la pelada pista central: 6-1, 6-4. A Mannarino se le ha escapado su tercer título ATP, segundo en hierba, y suma su décima final perdida. En cambio, Eubanks alcanza su primer torneo, mucho más de lo que sus expectativas para esta temporada pudieran soñar a principios de año, cuando ocupaba la posición 125 del ranking. A partir del lunes, Eubanks disputará por primera vez un cuadro final de Wimbledon.
Mallorca está acostumbrado a dar grandes alegrías al mundo del tenis con jugadores como: Moyá, Munar… y algún otro que ahora no recuerdo. Lo que no era habitual es que el tenis mallorquín repartiera la gloria más allá de las islas. Esta semana lo ha hecho con un espigado jugador que muy probablemente jamás hubiera colocado las Baleares en un mapa y que en ningún momento se le hubiera ocurrido incluir en su lista de reproducción musical ese éxito de 1968 que decía que «será maravilloso, viajar hasta Mallorca». Mucho me temo que sigue sin hacerlo, pero eso sí, ya tiene su primer título ATP gracias a que «no le tiene miedo al avión, tampoco le tiene miedo al barco…, y ha sabido qué es lo que hay que hacer para cruzar el charco».
«Viajar hasta Mallorca, siempre será maravilloso», para comprar ensaimadas, disfrutar de buenas playas y quizás también para ver tenis, ahora bien, habría que buscar una nueva denominación a la superficie del torneo de Calvia; quizás un híbrido entre polvo de ladrillo y un pelín de césped.
Dicho todo ello y después de ver varios partidos del campeón (la final no he podido verla) quizás si el francés no hubiera tenido problemas físicos otro gallo habría cantado.