Djokovic y Alcaraz se copian los resultados para acabar, con autoridad, con las posibilidades de Varillas y Musetti. Tsitsipas también venció con solvencia a Sebastian Ofner al ceder tan sólo 8 juegos en todo el partido. Khachanov continua su progresión y repite, por tercera vez consecutiva, cuartos de final en un Grand Slam.
Alcaraz está desatado. Únicamente se aprecia un atisbo de nerviosismo en su cara cuando el entrevistador de turno le formula alguna pregunta en inglés. Lo de antes, es pan comido. Así lo ha demostrado esta tarde ante Lorenzo Musetti, un contemporáneo de Carlitos llamado a amargarle el futuro, pero que esta tarde ha sido un pelele en manos de su rival.
Peor no pudo empezar el partido para Alcaraz. Un break inicial de Musetti, que confirmó con su servicio, colocaba un 2-0 en el casillero del italiano. Más de un agorero se apresuraba para anunciar desgracias y recordar la final de Hamburgo de 2022, el que era hasta ahora el único enfrentamiento entre ellos hasta hoy. Era un espejismo. Alcaraz, simplemente estaba calentando motores. Cinco juegos consecutivos bastaron para anunciar la que se le venía encima a Musetti: 6-3, 6-2, 6-2. El derroche físico, y la panoplia de golpes que ha sacado esta tarde, ha disparado la euforia del público parisino y de la afición española, que ya lo ve como futuro ganador. Su rival así lo ha manifestado en rueda de prensa y, Tsitsipas, su próximo rival que ya ha perdido en 4 ocasiones con Carlitos, reconoce que ahora mismo es el rival a batir. Él mismo, apoyado en su sincera espontaneidad ha reconocido que «a cinco sets, muy bien tienen que jugar mis rivales para ganarme».
Durante 18 años los pronósticos han dado a Nadal más de un 75% de posibilidades para ganar Roland Garros. Ese porcentaje se completaba con 20% que se repartían Djokovic y Federer y un 5% para el resto de mortales que entraban en el cuadro. Este año todos pensábamos que Djokovic, Tsitsipas, Alcaraz, Ruud y Rune se repartirían las opciones, pero, visto lo visto, parece que todo sigue igual y, lo único que hay que hacer es sustituir a Nadal por Alcaraz y a Federer por Tsitsipas. El problema es que, en esta ocasión, los tres favoritos van por la misma parte del cuadro, así que el tándem Ruud-Rune se postula para las semis de la parte baja.
Con Alcaraz el tenis empieza a cobrar una dimensión desconocida. Nunca se había visto una superioridad como la que estamos viendo en este Roland Garros con una sonrisa pintada en la cara del protagonista, ni con la obsesión por ofrecer un golpe cada vez más espectacular. Carlitos, como nos ocurría a los niños de los 80 con Petete, no sólo nos enseña, sino que también nos entretiene.
Por favor, que mantenga esa buena cabeza por mucho tiempo.
Se hace raro ver la poca resistencia que se está encontrando Alcaraz en su camino. No sé si será bueno para las aspiraciones del murciano. Con ganas de ver sus siguientes partidos y verlo levantar el trofeo. Ya queda menos.